Y me niego a oírte decir que tienes las alas rotas.
Tal vez heridas. Tal vez oxidadas.
Pero no rotas.
Sólo hay que mirarte, y si no sabes mirarte
déjame que te mire yo:
No - están - rotas.
El momento en que una persona que lo fue todo y a la cual temías volver a ver, te la encuentras y no te mueve absolutamente nada por dentro. Ese momento.
A veces sentirás que es inmadura,
que no comprendes por qué hace
ciertas cosas que no entiendes,
que te puede volver loco con
sus cambios de humor.
Tiene miedo.
Simplemente, tiene miedo.