Toda la vida esperé los Mundiales con ansiedad. Esta es la primera vez que lo espero con un nudo en la garganta. Porque claro que quiero verte jugar, pero también sé que después de cada partido va a quedar uno menos.
Me aplaudo, porque he seguido adelante incluso cuando no tenía ganas. Porque he aprendido a sostenerme en mis días más difíciles. Porque, aunque a veces dudo, nunca dejo de intentarlo. Porque he sanado en silencio y he crecido en medio del caos. Porque sigo aquí, haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo.