México, país donde a uno de los más grandes narcotraficantes lo sepultan en un ataúd de oro mientras madres buscadoras tienen que conformarse (con suerte) con los restos de sus hijos en fosas clandestinas
Carlos Emilio, de 21 años, entró al baño de un restaurante en Mazatlán y desapareció.
Han pasado más de cien días sin que las autoridades ofrezcan una línea clara de investigación.
🚨URGE AYUDA PARA LOCALIZAR A SUS FAMILIARES 🚨
Ella es Berenice Giles Rivera y es la fotógrafa que falleció en el #AXECeremonia en Parque Bicentenario.
Por favor ayuden a contactarlos con familiares, es urgente.
@GobCDMX@FiscaliaCDMX@AlcaldiaMHmx@mauriciotabe
Me duele mi país.
Me duelen los funcionarios cómplices o indolentes.
Me duelen los políticos que se echan la culpa los unos a los otros.
Me duelen los padres y las madres que reconocen las prendas.
Me duelen quienes aún no encuentran a los suyos y siguen buscando.
Me duele la sociedad apática, conformista, que normaliza, que deja de exigir.
Me duelen las cifras y cada vida detrás de ellas.
Me duelen los futuros cancelados por el crimen y la violencia.
Me duele México.
El caso del bebé abandonado por su padre en la calle estremece por sus aristas.
Él, casi un niño; ella, fría. Ambos sin piedad por el bebé ni asomo de humanidad, se refieren a él como “esta cosa”.
Una madre horrorizada de ver lo que su hijo fue capaz de hacer y unas autoridades todas ineptas.
Un país con una profunda descomposición.