Adoro las amistades que no exigen constancia. Cada quien vive su vida, y pueden pasar semanas o meses sin hablar ni verse... pero la lealtad sigue intacta. Cuando se reencuentran, todo es como siempre: Bonito, natural, auténtico.
Seguro que hay alguien que sabe cuánta azúcar le echas al café, cuál es tu canción favorita, en qué posición duermes; sabe que te sudan las manos, que disfrutas mirar la luna, que lloras cada vez que recuerdas a tu abuela. Seguro hay alguien que sabe el por qué de tu palidez, seguro hay alguien que escucha todos tus sueños, y que también creé que la lluvia es el acto más romántico de la vida. Seguro que no estás sola...
Son tus logros, si alguien viene y te dice "ay pero no es tanto", "uy eso no es nada", tienes el derecho de mandarlo a la mierda.
Está en la Constitución.