A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
Nosotros te recordamos por vos, Patón
Por Ale Marrero
Hay hombres que no necesitan acordarse de nada,
porque ya lo hicieron todo.
Edgardo Bauza, vos podés olvidarte tranquilo.
Te lo juro.
Nosotros te sostenemos la memoria.
Porque hay momentos que no se borran.
Porque hay gestas que son demasiado grandes como para caber en un solo cerebro.
Porque el amor es colectivo, y por eso mismo, eterno.
Una noche, hace once años, algo en el universo se torció a nuestro favor.
La historia, que siempre nos dio la espalda, por fin se dio vuelta.
Y ahí estabas vos.
Grande, serio, querible como un viejo entrañable del barrio.
Un tipo que caminaba la línea de cal como si llevara en el lomo la historia de nuestros abuelos.
El que dirigía con la mirada baja y el corazón abierto.Y tenia ese don de las personas que tiene un aura distinta ,al que le podes tirar una granada y te la devuelve como un Traka traka.Que nada lo inmuta.
Esa noche nos diste algo que no se explica con palabras,
pero que nos acompaña cada vez que la vida nos quiere arrodillar:
la certeza de que alguna vez fuimos felices.
No hace falta que lo recuerdes, Patón.
Lo llevamos nosotros por vos.
Cada vez que un pibe canta "San Lorenzo es un sentimiento",
estás vos.
Cada vez que a la memoria se nos viene la copa
estás vos.Y se acompaña de una risa.Como un viernes a la noche se acompaña de un buen vino.
Cada vez que alguien dice: "el Patón nos dio la Copa",
sos eterno, incluso aunque no puedas decirlo.
Y sí, ahora duele.
Porque el olvido no avisa.
Porque es una tormenta lenta y silenciosa.
Porque te queremos fuerte y entero.
Y porque vos no te merecés que tu cabeza se nuble,
si nos diste la noche más clara de nuestras vidas.
Pero te juro, Patón,
que aunque se borren tus recuerdos,
jamás podrá tocar los nuestros.
Nos acordamos del penal de Ortigoza.
Del vuelo de Torrico.
De la cara de Romagnoli buscando el cielo.
Del Bidegain latiendo como un corazón gigante.
Del abrazo con los que ya no están.
De los que lloraron por los que se fueron sin vernos campeones.
De vos, levantando los brazos sin estridencias, como diciendo "ya está".
Y sí, ya estaba.
Por fin estaba.
San Lorenzo era campeón de América.
Y vos eras nuestro faro.
Ahora que la niebla te va cubriendo despacito,
nos toca a nosotros encender las luces.
Vamos a decirles a todos los que vengan que hubo un tipo que no prometió: cumplió.
Como si fuera una boludes .
Que hubo un tipo que creyó por nosotros,
y nos llevó de la mano como un padre lleva a su hijo el primer día de cancha.
Vos hiciste que la historia se arrodille.
Y nosotros vamos a asegurarnos de que nadie —nadie— se olvide quién sos.
Porque vos no te perdés, Patón.
Vos vivís en los días más felices que tuvimos.
Y esos días, no se borran con nada.
Y ahora pasa esto.
Ahora el Patón, de a poco, se está olvidando.
Y es una piña.
Porque no se lo merece.
Porque uno quiere que los héroes sean de mármol.
Que no se desgasten.
Que no se borren.
Pero no.
El tiempo es cruel.
Y el cuerpo, a veces, no aguanta tanta gloria.
Entonces, ahora más que nunca, nos toca a nosotros.
Nos toca ser su memoria.
Contarle al oído, como si fuera un cuento antes de dormir,
que una vez… una vez lo hizo.
Que lo logró.
Que nos hizo inmortales aunque sea por una noche.
Que hubo una vez una cancha que se vino abajo.
Un penal que pesaba cien años.
Un club entero que se miró en el espejo y, por fin, se gustó.
Cada vez que alguien dice “13 de agosto” y se le llenan los ojos de agua.
Porque ese día, sí… ese día fuimos felices.
Y eso no te lo saca nadie.
Ni el olvido, ni el tiempo, ni la vida
Y recordando a Seba Varela del río
Bauza es la certeza de que alguna vez todos fuimos felices.
Y, por lo tanto, la ilusión de que —vaya uno a saber cuándo— vamos a volver a serlo.
Por eso lo seguimos.
Porque hay gestos que no se explican.
Y hay hombres que, sin gritar, lo dicen todo
Gracias por tanto.
Quedate tranquilo.
Nosotros te recordamos por vos.
Para siempre.