Si me admitís un consejo de convivencia: comparte piso con gente que tenga horarios similares a ti. Es un coñazo madrugar y pasarte toda la mañana moviéndote como Casper solo para no molestar.
Lo malo de no consumir azúcar con normalidad es que entre el calendario de adviento y el turrón voy como un niño pequeño en un cumpleaños. Voy loca sin freno.
Reconozco que soy una persona a la que le cuesta pedir ayuda a los demás, pero tras varios comentarios de mi entorno hoy la pedí. Algo sencillo que no generaba mucho trastorno. Resultado: una bici rota, una multa y toda mi ropa empapada en líquido de coliflor. Nunca más.
He recibido dos emails: uno con una oferta de trabajo de psicóloga por 1000€ al mes y otro del alquiler de un mini piso por 1500€ al mes. El mundo al revés.
El verano es una época en la que pueden ser las 4 a.m. y sigues con las gafas de sol porque quedaste a las 19 h y no sabes dónde meter las dichosas gafas.