No soy victima de nadie. Muchos de mis sufrimientos son el resultado de mis malas elecciones, de mi apego emocional y de mi forma incondicional de confiar y amar de más.
Aprendí que, a veces, la verdadera victoria no está en lo que logras, sino en lo que eliges dejar atrás. En lo que ya no repites. En lo que ya no permites. Y en todo lo que decides soltar para elegirte, esta vez, a ti.
El glow up más real no se ve, se siente: tener paz, saber lo que quieres, poner límites sin culpa, quererte de verdad, disfrutar, cuidar tu cuerpo y sentirte viva.