Esto ocurrió en Suecia.
Un profesor de economía contó que nunca había suspendido a un solo alumno en un examen, pero que una vez suspendió a toda una clase.
Esta clase insistía en que el socialismo funcionaba: nadie debería ser pobre y nadie debería ser rico; todos deberían ser iguales.
El profesor dijo:
«De acuerdo, hagamos un experimento sobre el socialismo con este grupo. Todas las notas se sumarán y se dividirán entre el número de alumnos. De esa forma, nadie suspenderá y nadie obtendrá la nota más alta».
Tras el primer examen, se contabilizaron los resultados y la media fue de un 2 (equivalente aproximadamente a un «bien» en el sistema alemán). Los que habían estudiado con diligencia se sintieron decepcionados, mientras que los que habían estudiado poco estaban encantados.
Antes del segundo examen, los alumnos más flojos se esforzaron aún menos, y los aplicados decidieron que también querían beneficiarse del «sistema», por lo que ellos también estudiaron menos. El resultado fue una media de «suficiente». En el tercer examen, la nota media fue finalmente «insatisfactoria» y, para sorpresa de todos, todos suspendieron.
El profesor explicó:
«No hay un ejemplo más sencillo. El socialismo fracasa inevitablemente: cuando la mitad de la población se da cuenta de que no tiene que trabajar porque la otra mitad la mantiene, y cuando la mitad que trabaja comprende que ya no tiene sentido esforzarse porque otros cosechan los frutos de su trabajo, entonces es el fin de toda nación».
Autor: Thorsten Wunde
#DaleCasco
Sinceramente, @vitoquiles: llevo cuarenta años estudiando y trabajando en la @unav. He visto con mis propios ojos los seis atentados perpetrados por ETA en ese centro académico. Y lo que sí puedo decir es que en @unav —una institución que se ha tomado en serio la libertad— nunca se le ha dado la espalda a nadie (tampoco a los políticos), y menos todavía al alumnado, como tú insinúas. Por eso siempre ha defendido, a veces a un costo social muy alto, que no haya actos políticos.
El acto político no es el acto en el que están presentes los políticos, como tú defiendes, sino aquel que busca influir en la toma de decisiones, promover una ideología o ganar apoyo público. Ese no tiene cabida en la @unav, como no debería tener cabida en ninguna universidad. A diferencia del acto político, el acto académico contribuye al conocimiento y fomenta el pensamiento crítico.
En mi humilde opinión, y dicho desde el máximo respeto y sin ninguna acritud, tu acto es político (y me parece muy bien que lo sea), no académico, y por eso el Rectorado de la @unav ha acertado plenamente con la decisión que ha adoptado.
Gonna be kind to myself this year and see what happens. For a while I thought that being kind to myself would betray some stupid childhood mantra that I had to be constantly anxious and stressed and exhausted to be successful. Let’s see if that’s true or not. Love you all