Una vez más el PSOE demostrando que a nivel de marketing no tiene rival:
-Ya nadie habla de Ceuta, ni de la corrupción, ni de Begoña, ni de Ábalos ni de las 500 cosas que han pasado, ahora la gente está volcada en la calle por la vivienda.
-Han querido sacar un decreto por la vivienda que, para el pueblo borrego promedio es ideal, porque es cómodo, y no habla de sacrificios ni de largos plazos: Precios bajos para todes, alquileres de por vida, si no pagas el alquiler no pasa nada.
-Evidentemente la oposición se lo ha tirado porque el déficit de vivienda no se soluciona capando más la vivienda.
-Ahora la izquierda tiene la narrativa ideal para el borrego promedio: "Queremos solucionar la vivienda pero la oposición fascista no nos deja, si queréis cambios, ya sabéis a quién votar", crearán el decimocuarto partido fusión de Podemos/Sumar con los mismos de siempre para que la gente "menos tonta" crea que tiene otra opción al PSOE y listo.
-Obviamente, la masa social española promedio, la que sale a aplaudir al balcón a las 8pm, la que pasa de La Isla de las Tentaciones para adorar a los especuladores que pasan por La Revuelta, los que culpam de todos los males a un fascismo imaginario, los que no ven un problema en que cada año venga 1 millón de extranjeros, y que se piensa que poniendo el alquiler a 5€ solucionas la situación, va a votar, y vaya que si va a votar.
-Salvo escándalo político milagroso de la izquierda de ultima hora o una jugarreta sucia de la derecha, vaticino una mayoría absoluta contundente para la izquierda.
Son la perfecta maquinaria de marketing y sin escrúpulos que jamás haya visto España.
Hoy se enfrentaba:
- La belleza vs la fealdad.
- El buen gusto vs lo chabacano.
- La inteligencia vs el IQ negativo.
- El saber disfrutar del Fútbol vs el dar vergüenza ajena.
- El primer mundo vs el tercero.
- El Planeta Fútbol vs la corrupción.
Hoy España salvó el Mundo.
"España tiene miedo"
"España tiene miedo" es lo que, hace no más de 9 horas, estaba coreando una oleada de argentinos en Puerta del Sol congregados bajo su, salta a la vista estando empadronados en Paseo de Recoletos, sentimiento patrio.
Argentina no se conforma con realizar la hazaña que sólo Brasil e Italia fueron capaces; quiere salir a las calles de todas las ciudades Europeas de las que tan ciudadanos se sienten tras haber comprado un piso con La Mano de Dios, increpar al pobre latero que esté en calle Hermosilla ganándose el pan por no tener Cerveza Quilmes y recordar a "los pibes de Malvinas" mientras "los pibes de Rosario" sobreviven a final de mes comiendo arroz con sal.
Nada les impide ganarnos, realmente. Argentina llega, más que motivada, a por su segundo Mundial consecutivo. Tiene a la FIFA apretándoles la mano entre bambalinas, al astro del Clembuterol, la ayuda tecnológica de Palantir y el apoyo mediático de Soros... ¿qué podría salir mal?
Pues que ya es mala suerte que justo a su rival le encante ser eso que puede salir mal.
España es esa selección que, por lo que sea, nunca sale en los carteles oficiales de las competiciones como protagonista, la mitad del equipo actual no tenía la cara hecha en el FIFA hace 4 años y nunca aparecerá Dani Olmo en un post de 433 si ese día da una asistencia un mediapunta belga de 18 años al que haya que echar el ojo esta temporada tras el interés de Besiktas y Fulham. Pero España sabe hacer algo como nadie: molestar.
Molesta que el afterwork en España sea sentarse al fresco con una Estrella Galicia, unas patatas aliñadas y una conversación con tus 3 colegas reventaos que irremediablemente culmine con un "bueno macho esto es como todo", mientras afterwork en el resto del mundo signifique "pilates, mindfulness y a las 8 de la tarde en la cama después de estar a gritos con mi mujer a la que odio porque la única validación que necesito es la de mi jefe y la del banquero cuando le digo que no voy a tener hijos para meter los ahorros de la universidad a mi fondo de pensiones"
Molesta que salir de fiesta en España sea cruzar miradas un viernes a las 6:30 en la Linea 7 con la gente que sale a trabajar mientras el trabajo más duro que tienes tú por delante es explicarle a tu madre el aliento a salsa blanca mezclada con Smirnoff, a tus colegas por qué la cobra que te hizo la serbia de Erasmus que llevabas camelándote toda la noche ha sido "una lección de resiliencia" y a tu padre por qué desheredar a un pobre joven de 25 años es un error financiero irreparable.
Molesta ser de un país donde preguntes por el concepto "remontada" y un madrileño te explique aquella semifinal de Champions donde se abrieron los cielos de Chamartín para que un recién entrado Rodrygo diese la vuelta en 6 minutos al marcador que dominaba el invencible Manchester City mientras un catalán te cuenta cómo Sergi Roberto, SERGI ROBERTO, empujó un imposible 6-1 en la Ciudad Condal para ganar por la mínima al Paris Saint Qatar.
Molesta, en general, que ellos nunca puedan ser nosotros. Y no sólo eso, si no que lo sepamos, y nos jactemos de ello.
Que sí, que podrán hacer barullo, podrán convocar a medio Buenos Aires en Nueva York después de embargar el coche por dos billetes de American Airlines y un hotel cápsula en Queens, pero cuanto más ruido, mejor. "Ladran, Sancho, señal que cabalgamos"
Ruido hacen los que saben que no pueden convencer. Sólo un país que quisiera intentar la épica con De Paul, Otamendi y el resto de Jubilados Sin Fronteras en la línea de 4 sabe que tiene que ganar la guerra mediática. Y que la ganen, porque tener likes en Twitter no va a impedir encontrarse en la final a una banda de 26 enfermos liderados por un riojano que sale a rezar el rosario con puntualidad suiza mientras un negacionista confeso del cáncer de piel, de la lactosa y de quedarse andando en un contragolpe le hace el café con mantequilla a sus dos compañeros, un pitbull encarnado de neocani terrasenc y un bandido que tiene encandiladas a las mocitas entrando en el minuto 72 con el pelo como Michael Phelps después de nadar los 200 mariposa y que acaba de enterarse a las bravas de que el amor de su vida jamás será una acólita de Charlie Kirk. Y eso que de momento sólo he nombrado suplentes.
Unai, Laporte, Pau Cubarsí, Cucu, Pedro Porro, Rodri, Olmo, Fabián, Baena, Oyarzábal. Y el inevitable.
No hay negociación posible; si se da la remota posibilidad de que un equipo con Tagliafico de titular nos juegue un encuentro de tú a tú, será la última vez que me veréis viendo un partido de fútbol.
Sólo vale ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar.
A terminar lo que hemos venido a hacer y pirarnos, que al otro lado del charco no se nos ha perdido nada.
Nos vemos el 19.
Que gane el mejor. El mejor de España el MVP, me refiero porque... ¿acaso hay dudas de lo otro?
Australia.
10 años aquí.
Buen sueldo.
Papeles.
Rutina.
Y una videollamada corta cada domingo.
Mientras tanto, en España, tus padres envejecen.
Sin hacer ruido.
Sin pedir mucho.
Sin querer molestarte.
Tu madre te dice que está bien.
Tu padre también.
Siempre están “bien”.
Aunque ya no conduzcan de noche.
Aunque suban las escaleras más despacio.
Aunque cada año necesiten un poco más de ayuda para cosas que antes hacían solos.
Pero tú estás en Australia.
Trabajando.
Construyendo.
Tirando.
Y en parte es verdad.
Pero también hay otra verdad más incómoda:
a veces emigrar es una forma elegante de ausentarte.
Porque llamar ayuda.
Preguntar ayuda.
Estar pendiente ayuda.
Pero no es lo mismo.
No es lo mismo cuando hay que ir al médico.
No es lo mismo cuando se rompe algo en casa.
No es lo mismo cuando hay una mala noche.
No es lo mismo cuando lo que hace falta no es una llamada.
Es una mano.
Es presencia.
Es alguien.
Lo más duro de emigrar no es echar de menos.
Lo más duro es darte cuenta de que tus padres siguen envejeciendo aunque tú no estés mirando.
Que mientras tú haces tu vida aquí…
allí hay dos personas haciéndose mayores sin ti.
Y casi siempre en silencio.
Porque los padres hacen mucho eso.
Callarse para no cargarte con culpa.
Decirte que no pasa nada.
Decirte que están bien.
Decirte que tires para adelante.
Aunque en el fondo lo que les gustaría es tenerte cerca.
Si no fuera porque ahora tengo un hijo aquí,
yo ya me habría vuelto a España hace tiempo.
Sin duda.
Pero esa es la realidad.
Ya no depende solo de mí.
Y por eso ahora solo me queda una salida:
emprender a muerte.
No por el dinero.
No por postureo.
No por obsesión vacía.
Sino por crear una vida con la libertad suficiente para poder ir más a menudo.
Y sobre todo,
para poder dejarlo todo cuando me necesiten.
Porque eso es lo que mucha gente no entiende.
A veces no quieres emprender para comprarte más cosas.
Quieres emprender para comprar margen.
Margen de vida.
Margen de tiempo.
Margen para estar.
Porque llega un momento en el que entiendes algo:
el verdadero lujo no es ganar más.
Es no estar atrapado cuando tus padres te necesitan.
Ese es el detalle que casi nadie cuenta de vivir en Australia.
Que a veces mejoras tu vida…
a costa de ausentarte de la etapa más frágil de la suya.
Y no, no siempre se puede volver.
No siempre es tan fácil.
No se trata de juzgar a nadie.
Se trata de decir una verdad incómoda:
vivir lejos tiene un precio emocional.
Y muchas veces no lo pagas tú solo.
Lo pagan ellos.
Con años.
Con sillas vacías en comidas familiares.
Con hospitales donde no estás.
Con cosas pequeñas que nadie ve.
Con esa tristeza rara de no querer ser una carga para el hijo que se fue.
Por eso cada vez respeto menos al que presume de libertad, éxito o dinero fuera…
si luego trata a sus padres como una llamada pendiente.
Como algo que ya resolverá más adelante.
Como si fueran eternos.
No lo son.
Y ese “ya iré”
muchas veces acaba llegando tarde.
Australia te puede dar mucho.
Pero también te obliga a preguntarte esto:
¿qué estás ganando…
y qué estás dejando atrás mientras ganas?
La regularización masiva de inmigrantes ilegales aprobada por el Gobierno es el principio del fin del Estado de Bienestar y la identidad española. Es traición. Y aquí te explico por qué:
𝐂𝐎𝐋𝐀𝐏𝐒𝐎 𝐒𝐀𝐍𝐈𝐓𝐀𝐑𝐈𝐎
En los últimos tres meses han muerto casi 9.000 españoles en la lista de espera de dependencia.
Las listas de espera para operarse están en récord histórico. ¿La causa? La afluencia masiva de población extranjera que satura un sistema que ya no da más de sí. Y ahora vamos a meter 2 millones más. ¿Quién va a pagar la factura? Los españoles de siempre.
𝐏𝐀𝐑𝐎 𝐄𝐒𝐓𝐑𝐔𝐂𝐓𝐔𝐑𝐀𝐋
En empleo la cosa es aún más dramática. Acaba de publicarse que ya hay 3,15 millones de inmigrantes trabajando en España. Es decir, que siendo más de 10 millones, sólo un 30% trabaja. Conclusión: no vienen a sostener el sistema de pensiones.
𝐓𝐑𝐀𝐍𝐒𝐏𝐎𝐑𝐓𝐄 𝐀𝐋 𝐋𝐈́𝐌𝐈𝐓𝐄
El transporte público está colapsando. Trenes más llenos, más retrasos, más accidentes. Cada vez que subes a uno notas que algo ha cambiado. Y todo porque hay más gente. Con 2 millones más, la red ferroviaria va a ser un infierno.
𝐈𝐍𝐒𝐄𝐆𝐔𝐑𝐈𝐃𝐀𝐃
La inseguridad ya es alarmante. Se multiplican los delitos graves: violaciones, homicidios… Y las estadísticas son claras: los inmigrantes están sobrerrepresentados. En Cataluña, el 91% de los presos por agresión sexual son inmigrantes. Esto no es “racismo”, son datos. Y vamos a importar más del mismo problema.
𝐄𝐃𝐔𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍
En los colegios ya se nota el cambio cultural. Cada vez más centros imponen menú halal o retiran el cerdo para “no ofender”. Niñas con velo islámico se normalizan mientras los chavales españoles ven cómo su cultura se diluye.
𝐕𝐈𝐕𝐈𝐄𝐍𝐃𝐀
¿Esto es integración? No, es sustitución.
Y los jóvenes… abandonados por el bipartidismo. Quieren emanciparse pero no hay casas. Más gente, mismos pisos. Precios por las nubes. ¿Resultado? Una generación condenada a vivir con papá y mamá mientras otros ocupan el espacio.
Esto no es progreso. Es un cambio demográfico acelerado que destroza servicios públicos, baja salarios, aumenta la inseguridad y erosiona nuestra cultura. El Gobierno lo vende como “solidaridad”. La realidad es que lo pagaremos los españoles de siempre con nuestra sanidad, nuestro sueldo, nuestra seguridad y nuestro futuro.
Esto de @Frank_Cuesta:
“Un buen gesto del Rey sería dejar de sonreír al hijo de pvta que tenemos al mando, a Pedrito el de Marruecos”
¡FRANK, eres el PVTO AMO!
💪🏻👊🏻 👏🏻👏🏻👏🏻
Pedro Sánchez: “con Rajoy se destinaban 80 millones contra la violencia de género y conmigo 320 millones”
Pablo Motos: ¿pero y han mejorado las cifras? ¿Hay mejores resultados?
ZASCAAAA!!!!