A veces una mirada, ahora ya insignificante, puede rescatarte de las profundidades, en el mismo rincón de siempre, donde comenzaron todos los bienes y todos los males.
cuanta razón tenía Sabina cundo dijo que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver y cuantas veces me repetiré e intentaré cumplir eso de "seré sin que sepas de mi"