Empuja por la espalda, tira al suelo y le rompe la nariz a un señora jubilada de 68 años que estaba manifestando pacíficamente por una educación pública de calidad para todos.
Ese policía no necesita un expediente, necesita una expulsión.
Él y los chulos del sindicato que le jalean.
Hemos troceado las carreras universitarias para montar un negocio de másteres inútiles que solo sirven para vaciar la cartera de las familias. Permitidme reflexionar sobre la estafa de los grados Frankenstein y por qué hay que volver a las Licenciaturas generalistas. 🧵va...
Le guste o no a Claudia Sheinbaum Pardo, Hernán Cortés, uno de los mayores estrategas de todos los tiempos, cuyas hazañas son comparables a las de Alejandro Magno o Julio César, como señaló Enrique Krauze, es el principal responsable del nacimiento de México.
Lo que Sheinbaum y muchos mexicanos parecen ignorar es que antes de la llegada de Hernán Cortés no existía México. En el territorio que hoy ocupa ese país convivían,y se enfrentaban brutalmente entre sí, aztecas, tlaxcaltecas, totonacas, otomíes, huejotzingas, cholultecas y muchos otros pueblos. No formaban una nación, sino un mosaico de señoríos sometidos, en gran parte, a la dominación tiránica del Imperio mexica.
La conquista no fue una empresa exclusivamente española. Cortés y sus hombres lograron derrotar al poder mexica gracias al apoyo decisivo de decenas de miles de indígenas que estaban hartos de los tributos, los sacrificios humanos y la opresión de Tenochtitlan. Xochimilcas, otomíes, huejotzingas, cholultecas, chinantecos, totonacas y, sobre todo, los tlaxcaltecas, fueron aliados indispensables en la caída del Imperio azteca.
Los españoles eran apenas un millar. Los verdaderos ejércitos que derrotaron a los mexicas fueron, en su inmensa mayoría, indígenas que vieron en Cortés una oportunidad de liberarse de un régimen brutal.
Resulta, por tanto, profundamente simplista y deshonesto presentar la conquista como una invasión extranjera o cruel que aplastó a un México preexistente.
México nació precisamente de la fusión entre españoles y pueblos indígenas tras la derrota del poder mexica.
Por eso resulta absurdo exigir al rey de España o a los españoles actuales que pidan perdón por hechos ocurridos hace quinientos años, del mismo modo que nadie reclama hoy a Italia disculpas por la conquista romana de Hispania.
Más aún cuando, a diferencia de lo ocurrido al norte del río Bravo, en el mundo hispánico hubo mestizaje, integración y creación de una nueva civilización, no exterminio.
México, con toda su grandeza y complejidad, es heredero directo de aquella historia. Negarlo es una forma de negar su propio origen.
El problema no es que no sepamos contar nuestra Historia, es que hay razones estructurales que se retroalimentan y que explican por qué un país con algunas de las hazañas más extraordinarias de la historia militar y política de Occidente las desconoce hasta dentro de sus propias fronteras.
España fue objeto de la primera campaña de propaganda moderna de la historia y nunca respondió. La leyenda negra no la inventó un historiador sino los talleres de imprenta de Amberes, Londres y Ámsterdam en el siglo XVI (aunque ya tenía recorrido previo desde Italia), potencias en guerra con la Monarquía Hispánica que descubrieron que el relato era un arma tan eficaz como la flota. Guillermo de Orange encargó la Apología de 1580, los grabados de De Bry ilustraron la Brevísima de Las Casas con imágenes inventadas de canibalismo y tortura que De Bry dibujó sin haber pisado América, y esa iconografía se incrust�� en el imaginario europeo durante generaciones. Inglaterra construyó su mito imperial contra España (la Armada mal llamada Invencible, Drake, la piratería como heroísmo), Francia hizo lo mismo desde la Ilustración con Montesquieu y Voltaire presentando a España como el modelo de lo que Europa no debía ser, y nadie respondió porque España estaba demasiado ocupada manteniendo un imperio que iba de Manila a Bruselas con una población de ocho millones de personas.
A eso se le sumó que la propia intelectualidad española interiorizó el pesimismo después del Desastre del 98, con Unamuno y Baroja convirtiendo la autocrítica en identidad nacional, lo que preparó el terreno para que después de la Guerra Civil la historia de España se convirtiera en territorio político minado. El franquismo la usó como propaganda, la izquierda de la Transición reaccionó vaciando el enfoque imperial y militar del currículo (incluso el positivo civil), y el resultado fue que dos generaciones de españoles salieron del sistema educativo sabiendo más de la Revolución Francesa que de las Leyes de Indias, más del Desembarco de Normandía que de Lepanto, y convencidos de que su propia historia era algo de lo que había que avergonzarse o que era mejor no tocar por si te ubicaban en tal o cual corriente política.
Y por encima de todo opera la hegemonía cultural anglosajona. Hollywood, la BBC, las universidades anglófonas y el ecosistema editorial en inglés controlan el relato histórico global desde hace un siglo y que desplaza a España del tablero. España tiene a Cervantes y a Velázquez, pero no tiene una industria cultural que convierta Lepanto o Pavía en productos de consumo masivo que lleguen al público global, y mientras eso no exista, la historia la seguirán contando otros con sus propios intereses, sus propios prejuicios y sus propios silencios.
No puedo estar más de acuerdo con la rección del PNV.
Lo de convertir la política en un meme faltando el respeto al más puro estilo Trump, apesta.
Lo mismo con lo de gritar en el parlamento o dar golpes en las mesas como gorilas en las comparecencias.
Hay cosas que es mejor no normalizar.
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Mañana es una efeméride importante para la tierra hermana de León y para el parlamentarismo.
Fue un 18 de abril de 1188, en el Claustro de San Isidoro cuando, convocados por Alfonso IX, se reunieron todos los estamentos del Reino de León en Cortes, incluidos por primera vez los representantes de las ciudades (entre ellas, Oviedo)
En ellas se aprobarían los conocidos Decreta de León.
La UNESCO las ha reconocido como el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo.
¡Feliz día! 🦁
Si te llamas Cayo Julio C. y estás casado con Calpurnia hazle caso y no vayas hoy al Senado, que te la van a liar parda en el Teatro de Pompeyo.
Ojalá Internet haga su magia.
Sanchez no representa a España, sólo a una mafia corrupta que trata de agarrarse al poder y evitar la cárcel.
Los españoles somos rehenes de su corrupción y su traición, y sentimos vergüenza del daño que es capaz de hacer a la imagen y los intereses de España.
España quiere ELECCIONES YA
Mucho presumir de los Tercios de Flandes, de la España de los Austrias, de Felipe II, Hernán Cortés, Pizarro, de los Reyes Católicos y luego suplican doblegarse ante un imperio anglosajón... Si Blas de Lezo levantara la cabeza...
"A los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros"
Frase atribuida a Napoleón Bonaparte.
Quien lo dijo es lo de menos, pero es totalmente así.