Estaba con la mujer que siempre soñó, tres hijos, una vida tranquila. Todo en su lugar. Hasta que un día cualquiera, sin aviso, se fue. Un accidente, un segundo, y se acabó todo. Así de rápido se rompe la rutina. Así de frágil es la vida. Por eso no dejes nada para después. Porque a veces no hay después. Solo este rato… este día… este momento.