Together, we have written unique, beautiful, and intense pages in the story of Consciensia.
As we explored the rich provinces of emotion, we became more and more united.
Together, we found a balance that is unique to each of us.
Every element in our surroundings shapes who we are and what we become.
Stand united in this moment, reach out to one another, and truly connect.
Carry this energy with you. The intense power that lives between us.
The gentle awareness that binds us. Let it shape the world around us.
We have reached the closing of this journey. Use it as the beginning of a new one.
LIVE TODAY, LOVE TOMORROW, UNITE FOREVER.
Simeone es bicampeón de América y centenario con la selección. Marcó en la final del 91 y fue decisivo en el segundo gol de Batistuta en la del 93.
Antes de Messi, el último recuerdo de una Argentina campeona era con el Cholo y gracias al Cholo.
Pero tiene aura perdedora, sí.
Punto y final a 𝒖𝒏 𝑴𝒖𝒏𝒅𝒊𝒂𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒋𝒂𝒎𝒂́𝒔 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒂𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔.
🇪🇸⭐️ 104 partidos después, España conquista su segunda estrella tras derrotar a Argentina en la gran final.
#LaCasaDelFútbol
Vuelvo a este vídeo para cagarme en toda tu putísima madre y restregarte en la puta cara que somos los campeones del mundo.
Pero sólo a ti, porque eres una persona muy inferior al resto de argentinos que no merecen perder el bicampeonato.
Pido disculpas al resto de argentinos, pero a este tío en concreto le tenía unas ganas acojonantes, me encantaría verle la cara ahora mismo.
Un abrazo al resto, sois muy grandes🇦🇷🤝🇪🇸.
CUESTIÓN DE LIDERAZGO
Cuando escuché por primera vez aquello de “¡¡¡agua, al doce!!!” no entendí el profundo significado de aquella jerga futbolística desconocida para mí. Era la voz de Luis Aragonés dirigiéndose a un empleado cercano a la plantilla. El silencio presidía el madrugón de la pretemporada y el ‘mister’ desatascó la jornada a pleno pulmón. El mensaje era puro código Luis porque el ‘doce’ no era ni más ni menos que él. Entonces, solicitaba refrescarse, lo hacía con energía, y nos mandaba a los jugadores un envite desde el escenario del juego que apostaba por la unión entre los eslabones que retratan una caseta. En sus tiempos de ‘Luisón’ o de ‘zapatones’, como le gustaba que lo llamaran, se había significado como el líder del vestuario y ese liderazgo no osaba perderlo. El aviso era claro: somos once en el campo… y él. Y con él son los once que juegan, ya sean de principio o de final, siendo el entrenador la extensión de quien propone a quienes disponen.
Por todos, futbolistas y seleccionador, hemos llegado hasta otra noche mágica para nuestro fútbol. Y lo más importante es que nuestros jugadores nunca dudaron a pesar del empate inaugural. Algunos no aprenden nunca, tanto que aportaron gasolina para la Selección. Por eso, creemos. Por eso, confiamos. Por eso, disfrutamos del camino escrito por esta generación que ya sabe lo que es ser campeona. No sé si Luis de la Fuente se mueve en las jergas de Aragonés, pero seguro que también necesita el refresco y el respaldo que todos los ‘doce’ asumen necesitar. De la Fuente ha aportado su libro táctico del Fútbol, pero ha demostrado confianza ciega en estos internacionales que han ido recorriendo las escaleras de las categorías inferiores hasta alcanzar la cima. El seleccionador protegió a los jóvenes y los ayudó a volar, al tiempo que cimentó a los veteranos para construir un ecosistema cuyo andamiaje se argumenta sobre un liderazgo basado en la tranquilidad, la calma, el buen hacer futbolístico, el mismo que habita decididamente alejado del foco.
Y me quedo con la frase que Vicente del Bosque nos inyectó minutos antes de arrancar la prórroga de Johannesburgo. El rondo de futbolistas confiaba, pero el mister remató su liderazgo con tres palabras escuetas pero definitivas: “tranquilos, sois mejores”. Eso mismo os trasladamos todos los españoles que no podemos manejarnos en el césped: sois mejores. Sólo resta demostrarlo en el campo. Que ruede el balón.
Fernando Torres (Columna en @marca )