Nuestros chavales, macho. Imaginad como deben sentirse Lamine y Cubarsí tras ser campeones del mundo juntos y llevar jugando uno al lado del otro desde que eran literalmente niños.
Mi abuelo me dijo en 2010 que esto solo se vive una vez en la vida. Él solo lo vivió aquella vez, yo hoy vivo mi segunda final del Mundial siendo aún joven.
Valorad días como hoy, que igual no lo volvemos a vivir nunca!!
Harta ya de los saltitos en los penales; hace falta un indígena como Jamie Vardy que tire trallazos con el coraje reprimido de una infancia llena de discriminación y privaciones.