Comunicóloga | Ex-directora de CS del Ayuntamiento más bonito del mundo | Me encanta hablar y más de política | IG: @marisainforma | Opiniones personales
Después de más de 1 año, 374 días, hoy 16 de enero de 2026, pude ver a mi esposo, Rafael Tudares Bracho, por aproximadamente 25 minutos. Nuestro primer contacto y conversación desde el 7 de enero de 2024.
Fui notificada a la medianoche de ayer jueves 15 de enero, por funcionarios del Rodeo I (SESMAS), que Rafael está, en efecto, en ese centro de detención. Así, finalmente, me lo reconocieron hoy.
Rafael está, como tantas veces he denunciado, en una grave situación de detención arbitraria.
No obstante ello, pude verificar, finalmente, que está con vida, a Dios gracias. Ha resistido, a pesar de todo.
Fue un momento muy duro el que viví hoy. Nos vimos y pudimos charlar en esos escasos 25 minutos, divididos por un vidrio blindado. Fueron muchas emociones que todavía estoy procesando.
Luego de tanto tiempo sin información, ese instante fue un alivio y, al mismo tiempo, un recordatorio doloroso: nadie que esté preso injustamente y en situación de desaparición forzada, puede estar bien.
Observé a Rafael bastante afectado física y emocionalmente.
La incomunicación y la separación de sus hijos, no son condiciones humanas para ninguna persona, sea quien sea.
Mi esposo es inocente. No ha cometido delito alguno.
Con el corazón en la mano y lágrimas que todavía no puedo contener, pido que lo devuelvan a su casa. No lo solicito desde la política ni desde el conflicto: lo pido como esposa y madre, desde mi anhelo más auténtico por paz y libertad. Rafael necesita salir de la terrible situación a la que está siendo sometido.
Basta ya de tanto ensañamiento contra él.
Solo pido humanidad, justicia, dignidad y respeto por sus derechos humanos.
Que este encuentro que tuvimos hoy, no sea solo una fe de vida, una visita, sea también, Dios mediante, un paso más hacia su libertad y hacia la reunificación de nuestra familia.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
This is the story of a people and their long march toward freedom.
What an honor to hear my Nobel Peace Prize 2025 acceptance speech in the voice of my daughter — and to know that very soon, I’ll be able to embrace her and my family again.
Yo marché ayer, no soy joven, soy un padre que tuvo que recoger con las manos las cenizas de lo que unos sicarios me dejaron de mi hija; también soy el abuelo que se quedó imaginando como crecieran mis nietos y les tuve que dejar guardados todos los abrazos, los domingos y los cumpleaños que quería darles.
Marché porque me los mataron hace 6 años y hasta hoy no hay justicia. Marché porque sueño con un México que deje de estar arrodillado ante el miedo y por esas familias, que se van quedando incompletas.
Les comparto una línea del tiempo en donde se muestra la fragmentación de los cárteles de la droga en los últimos 25 años. Pasamos de 7 grandes organizaciones a más de 150 organizaciones medianas entre el 2000 y 2025. En la imagen se muestran solo las principales.
La tragedia en #Veracruz se agravó por decisiones políticas:
- Nahle canceló la póliza estatal de seguros contra desastres de 400 millones de pesos.
- Centralizó la respuesta en un organismo estatal sin recursos ni personal técnico.
- Mantuvo al frente de Protección Civil a una persona sin formación especializada.
Vía @MarioMal
👉🏼 Repudiamos al acoso judicial contra @MiguelMezaC, presidente de @DefensorxsAC, criminalizado por el @INEMexico por presunta “violencia política”.
Su labor de revisar los perfiles de aspirantes a cargos judiciales ha sido clave para fortalecer la transparencia y la democracia.
https://t.co/vWAUHYCese
Ver campañas para jueces me parte y no estoy dispuesto a normalizarlo…
Pero que nos indigne no significa que dejemos las urnas.
Votar es resistir.
Porque si no votamos, lo harán quienes buscan seguir controlando todo.
Tras el video difundido hoy por el CJNG es clara la amenaza a los grupos de familias buscadoras y la demostración del arsenal de armas que tienen.
Hoy más que nunca hay que cuidar y visibilizar a nuestras mujeres que salen con picos y palas a encontrar a sus seres queridos.
Hundir a la economía mexicana en recesión, perpetuando los incentivos para la migración y aumentando el atractivo del crimen como opción de vida…¿esa es la receta para reducir el tráfico de opioides?
Genios.
El deplorable espectáculo en la Casa Blanca protagonizado por el presidente y el vicepresidente de Estados Unidos frente al presidente ucraniano, un hombre que está luchando por la supervivencia de su país tras tres años de agresión por parte de un régimen encabezado por un dictador imperialista y cleptóctata, quedará en la historia de la ignominia.
Y de la cobardía también.
Habría que ver el trato que le darían Trump y Vance cara a cara a Putin.
¿Tendrían la valentía de correrlo de la Casa Blanca si se atreve a contradecirlos?
Qué fácil es patear al débil, al agredido, al que necesita y merece respaldo.