Cocinar en esta #Venezuela, va más allá mantener una propuesta gastronómica nueva, se trata de adquirir una fortaleza espiritual, mental y física, que nos ayude a preservar la cordura y en la medida que se pueda el ánimo y que cada cocinero pueda ser oasis, fuente, manantial.
«El venezolano no está siendo fuerte. Está siendo obligado.
Llevamos generaciones confundiendo las dos cosas.
“De esta también salimos.”
“Somos resilientes.”
“Podemos con esto.”
Frases que se sienten como orgullo pero que, dichas tantas veces, dejan de ser un consuelo y se vuelven una condena: la condena de aguantar por costumbre lo que nunca debió pedirse dos veces.
Porque la resiliencia no es un rasgo de carácter que deberíamos ostentar para siempre.
Es una respuesta de emergencia; útil una vez, sospechosa cuando se vuelve estilo de vida.
Un pueblo que se entrena, generación tras generación, para no quebrarse ante nada, termina enseñándole algo peligroso a quien lo gobierna: que no hace falta parar.
Que siempre habrá un límite más allá del límite anterior.
Que este cuerpo colectivo aguanta, aguanta y aguanta
y entonces, ¿para qué detenerse?
Ahí está la trampa: nuestra fortaleza.
Dicha en voz alta con orgullo, es leída por el tirano como permiso.
Cada “somos fuertes” que publicamos es, sin querer, una autorización silenciosa para el siguiente abuso.
Yo no quiero seguir siendo un pueblo admirado por lo que aguanta.
Quiero ser un pueblo que ya no tenga que demostrarlo.
Estoy cansada…
y ese cansancio no es debilidad, es la única señal honesta que me queda de que esto no puede seguir normalizándose como carácter nacional.
No somos una pera de boxeo con una sonrisa pintada encima.
Somos personas.
Y las personas, en algún punto, tienen derecho a dejar de resistir para empezar, por fin, a exigir.»
Autora ✍️: greciajerez1 | Escritora Incorrecta IG
El 8 de julio de 1972, el sello Tico Records lanzó ‘Incomprendido’, una joya compuesta y grabada primero por Bobby Capó en 1970, pero popularizada e inmortalizada por ‘El Sonero Mayor’, Ismael Rivera. Fue incluida en el álbum ‘Esto fue lo que trajo el barco’, publicado un día como hoy hace 54 años.
“Me toca salir adelante y seguir con este peso toda la vida. A mi hermanita nunca la voy a dejar sola, ni a mi hermano. Yo soy la pared de ellos, la columna y siempre van a contar conmigo”, afirma José Pacheco mientras sus ojos recuerdan lo vivido durante los dos terremotos del 24 de junio.
“Perdí a mi papá, a mi mamá, a mi hermano menor”, cuenta José, quien relata que es “un dolor fuerte” que lleva dentro, pero se mantiene fuerte porque quedó con sus tres hermanos y por ser el mayor y tiene que “sacarlos adelante”.
“Mi papá era un guerrero, mi mamá era una guerrera y dejó a un guerrero”. “No es nada fácil estar en en una carpa sin techo, estar sin tus padres, que son tus fortaleza, pero hay que seguir la vida, no puedo dejarme en el piso porque soy un guerrero”.
#Venezuela #TerremotoVE
El sentido de la vida suele aparecer cuando dejamos de centrarnos solo en nosotros y empezamos a aportar algo valioso a los demás. Quizá la mayor plenitud sea sentir que nuestra vida mejora la de otras personas. ¿Qué pequeño gesto recomendarías?
Psicópatas
Todos los que han colaborado en el estado Vargas advierten que la devastación tras los terremotos es descomunal. Once días más tarde el triunvirato que usurpa la Presidencia de la República ha sido incapaz de darle dimensión a la catástrofe con la variable que definirá la responsabilidad del Estado: la cantidad de personas desaparecidas, pero para que comience el duelo tiene que haber un cierre, y aunque el olor de la descomposición de tantos cadáveres ayuda a alejar a algunos, la mayoría lo perdió todo y no tiene lugar a dónde ir, dónde recomenzar, y se mantienen lo más cerca que pueden del lugar donde antes hacían la vida.
La inelecta Delcy Rodríguez no habilita refugios, no reubica a los sobrevivientes, no brinda información ni demanda campañas pedagógicas que alivien la incertidumbre de tantos ciudadanos. Ella y su equipo solo producen propaganda. Obsesiva y sistemáticamente. Videos de militares fingiendo que mueven escombros en un cuadro sin profundidad ni contexto, videos de presuntas revisiones de daños en la infraestructura, de reuniones en las que se supone coordinan acciones de terceros o le pone insignias a los rescatistas que se van del país. No es que no tienen el talento para fingir, es mucho más grave, no les importa que se note que están mintiendo, y con eso nos enrostran su inagotable capacidad para hacer daño sin ningún contrapeso de culpa.
Normalizadores
Cualquier régimen, incluso uno así de ilegítimo e impopular, tiene la obligación de darle dimensión a la catástrofe, de advertir cuánto presupuesto se necesita para comenzar a atender las zonas más afectadas (de modo que Vargas no pase a ser una vez más un cementerio incierto y caótico), de explicar cuánta maquinaria y cuánto personal es necesario para literalmente limpiar la zona, pero con la misma frialdad que le mostraron al mundo el diabólico hueco del Estado venezolano durante las primeras 72 horas tras los terremotos, ahora limitan la actualización de las pocas cifras que leen a una vez al día, graban más propaganda con el coordinador de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, y republican los halagos de la administración Trump para el manejo común de esta catástrofe.
Una parte de la obscenidad con la que han trabajado esta tragedia se explica con la cantidad de años que llevan haciéndolo todo mal con absoluta impunidad. Nuestra emergencia humanitaria es una decisión política, como lo fue la desinstitucionalización y desprofesionalización del Estado, hicieron a nuestro país mucho más vulnerable y les sobraron emisarios que negaran ante cualquier instancia las variables que hoy empeoran esta catástrofe, y que explican por qué hay más venezolanos que consideran prioritario la convocatoria a elecciones que la propia reconstrucción, porque sabemos que el chavismo restante está convencido de que la censura, la represión y la propaganda generarán el balance necesario sobre cualquier otra narración de los que nos pasa, no importa si la evidencia prueba lo contrario.
Como digo yo
Delcy Eloína siempre ha sido una pésima vocera. Era bastante improbable que una catástrofe mejorara sus habilidades comunicacionales. Felicito a quien la convenció de hacer una rueda de prensa con medios internacionales y eligiera mentir, regañar y perder las formas frente a tantas personas que incluso tuvieron que resolver por sus propios medios cómo ir a Vargas para documentar la experiencia de víctimas, rescatistas y voluntarios, gente que tuvo que lidiar con el olor y el dolor de esa zona que parece de guerra, la cruel guerra que el chavismo desató contra una nación a la que asaltaron y por eso los terremotos multiplican por mucho los muy complejos problemas que ya nos definen.
La historia contrafactual es inútil, pero la dimensión de la ausencia del Estado nos obliga a preguntarnos cuántas personas se hubiesen salvado si, por ejemplo, la misma maquinaria que no ha dejado de trabajar en el arco minero del Orinoco, hubiese sido dirigida a Tucacas o Caraballeda, donde centenas de ciudadanos trabajaron con sus manos, convirtieron el dolor en energía hasta que el cuerpo les dijo basta, y ahí están, protestando en la calle a ver si los tratan con un poco de dignidad justo cuando su vulnerabilidad es extrema. Funcionarios policiales y militares tienen más registros robando, amedrentando y extorsionando que ayudando. No hay propaganda que cambie ese registro.
Reconstruir
Según la encuesta de Bloomberg y Atlas Intel en Venezuela, realizada después de los terremotos, el rechazo contra Delcy Rodríguez aumentó por cuarto mes consecutivo y alcanza a 7 de cada 10 venezolanos, mientras dos tercios de la población desaprueban su dictadura y su respuesta ante la emergencia. Si no han sido capaces de decir cuántos son los desaparecidos, tampoco han totalizado los daños físicos directos de la catástrofe, calculados por otras fuentes en miles de millones de dólares solo entre el parque inmobiliario y los sistemas públicos.
Mientras el chavismo restante finge que puede renegociar la inmoral deuda que acumularon durante los años de nuestra mayor bonanza petrolera, no va a desarrollar un plan de reconstrucción nacional, que por ahora solo tiene nombre (cursi, como siempre), pero no hay manera que estos mediocres puedan convertir esta catástrofe en el cisne negro que los mantenga en un poder que solo han utilizado para enriquecerse y hacernos daño. Ignoro cuánto tardará la curva de aprendizaje de sus tutores norteamericanos sobre cómo es este triunvirato el resumen de todo el caos que puede vivir nuestro país, pero espero que no demoren más. Nuestras urgencias se redimensionaron, y quienes nos destruyeron jamás podrán adelantar la reconstrucción que necesitamos. Solo evalúen la calidad de su propaganda.
https://t.co/ZTIdzBx6qG
Hace días que mi hijo anda tarareando esta canción y hoy me pidió escucharla antes de dormirse, así que le mostré este video.
“O que será (À flor da terra)”
Chico Buarque & Milton Nascimento 🇧🇷
Todos nos quebramos ante la adversidad, no todos nos quebramos igual. No todos saben levantarse rápido y fuertes, no todos saben limpiarse las lágrimas y seguir.
Todos manejamos el dolor distinto. Cada dolor dependerá de la intensidad y la frecuencia.
Necesitamos gente que sepa caerse y levantarse, necesitamos gente que deje de fingir dolor, y también la que deje de fingir que es fuerte.
Necesitamos gente que sea genuina y congruente con lo que siente, no con lo que sucede, porque lo que sucede puede estar lleno de muchas percepciones que no están acordes con tu propia percepción.
Te deseo que puedas comportarte de acuerdo a lo que sientes, y no a lo que otros te digan que deberías sentir. Sea lo que sea.