Profe universitaria de Economía en Cali, progresista desde la cuna. Mg Éco @SorbonneParis1 @IHEAL_CREDA. Amo pensar, madrugar, ser leída, caminar y conversar
Gracias a la @AlcaldiaDeCali por invitarme a participar en el Consejo asesor para el desarrollo económico. Será un honor poner el análisis académico al servicio del bienestar de mi ciudad y sus sectores sociales
Abelardo disminuirá en 40% el presupuesto destinado al deporte. No dejo de pensar en Nairo, el Pibe, el Tino, Cuadrado y todos los aman el deporte que votaron por él. Qué tristeza #AbelardoEsMuchoMejorDeLoQueVoté
@cuervoji Jorge, pero la izquierda en Colombia sí entiende lo que pasa y por eso el PH es la fuerza más grande en el Congreso; solo que cometimos errores garrafales de astucia en junio. La izquierda europea no le llega ni a los tobillos a lo que ha logrado la colombiana en estos años
Juan Daniel Oviedo celebra la decisión de Petro y Cepeda de desistir de una asamblea constituyente. Pero aclara que aún no se define. “Tenemos que ver si De la Espriella dice que va a cuidar a las poblaciones que se sintieron violentadas por su discurso” https://t.co/CJJ0iEKlWm
Si Iván y el Pacto no lo entieden, nosotros sí debemos entenderlo y estar a la vanguardia, enseñándole los ciudadanos a los dirigentes #IvánCepedaPresidente
No lamentarse, ni reír, sólo entender…
Esta frase se la atribuyen a Spinoza, el gran filósofo holandés del siglo XVII, pero creo que le cae como anillo al dedo al Pacto Histórico y a su candidato presidencial Iván Cepeda. Ya pasó, ya la nueva derecha llegó, ya está de salida el expresidente Uribe, ya estamos en el post uribismo, ya ganó la primera vuelta Abelardo de la Espriella, el nuevo líder de esta corriente, con otra vida, otro pasado, otra energía, otras referencias, ahora estamos de cara al populismo de derecha encarnado en Donald Trump, Milei, Bukele, para solo hablar de este hemisferio.
Y para enfrentar y ganarle en segunda vuelta a Abelardo de la Espriella y a la nueva derecha el progresismo necesita un nuevo Iván Cepeda más libre, más audaz; respetuoso, pero firme; abierto a nuevas y complejas alianzas; lanzado a los medios y a las redes sociales. Necesita entender la nueva realidad, sin velos, sin lamentos, sólo descifrar el nuevo contradictor, dejar atrás el viejo rival.
Esta es una batalla por la democracia, así sin calificativos, por las instituciones democráticas, por la prensa libre, por las reformas sociales contra la pobreza y la desigualdad en concertación con los empresarios del país; por una política de seguridad y paz que protege a la ciudadanía de los violentos y la delincuencia y, a la vez, respeta sin ambages los derechos humanos y el estado de derecho; por la diversidad étnica y sexual, contra el racismo, la homofobia y la misoginia; por la protección del planeta contra los negacionistas del cambio climático; por la dignidad y los derechos de los migrantes; por la defensa de un orden internacional concertado y del multilateralismo. Es una batalla política y cultural. Es una batalla por la esperanza y por la reconciliación del país.
Petro que fue capaz de derrotar políticamente a Uribe en el 2022 e Iván Cepeda que fue capaz de derrotarlo judicialmente en 2025, deben confiar en que serán capaces de derrotar a Abelardo de la Espriella en el 2026; pero primero deben aceptar al nuevo rival, saber que ahora es él quien representa a diez millones de colombianos, deben descifrarlo, entender porque tanta gente, en tan corto tiempo, lo escogió como el hombre para enfrentar al progresismo.
Entender que la segunda vuelta es otra campaña, otra búsqueda de alianzas, otra búsqueda de electores.
Las cosas quedaron así en primera vuelta: ganó Abelardo de la Espriella, ganó una nueva derecha que desplazó y absorbió al uribismo, ganó con 10.341.548 votos, el 43,73% de la votación; quedó en segundo lugar Iván Cepeda, el progresismo, con 9.683.743 votos, el 40,91% de los votos, una gran votación, más alta que la obtenida por Petro en la primera vuelta de 2022. Abelardo de la Espriella arranca con una ventaja de tres puntos y está a menos de siete puntos de lograr el triunfo, en cambio Cepeda tiene que arañar un poco más de ocho puntos si quiere ganar. Nada está dicho. Serán veinte días intensos de campaña.
El que se gane mediante alianzas y propuestas el centro ganará la segunda vuelta. Ocurrió en el 2018, competían Duque y Petro y Duque ganó el centro; ocurrió en el 2022, competían Petro y Rodolfo Hernández y Petro se ganó el centro. En 2026 Abelardo de la Espriella tiene la ventaja de tres puntos que no son poco, pero Cepeda tiene mayores posibilidades de atraer a su lado a los líderes y a los electores del centro. Pero debe soltar amarras y abrirse a acuerdos programáticos y políticos.
Es necesario aceptar y descifrar el nuevo contrincante. No es Uribe. Ahora De la Espriella es un rival político, no un imputado; es un hombre que representa una parte del país. Deben aceptarlo así y tratarlo como tal. Esta es una contienda política y él representa a la nueva derecha arropada en nuevas ideas. Esta no es una controversia judicial.
El progresismo necesita un nuevo Cepeda lanzado a buscar el centro, a los jóvenes, a las mujeres, a consolidar el Caribe y reconquistar electores en Bogotá.
#Leonvalencia #Elecciones
@PabloIglesias Danos recomendaciones Pablo, de qué puede hacer una profesora universitaria de Economía en redes para sumar votos a la candidatura de Iván en Colombia
No es si "usted quiere ganar, imprima", sino "si queremos ganar, imprimamos". Mucha crítica al candidato y poca autocrítica a nosotros que somos los ciudadanos progresistas #AbelardoSeráPresidente
Con respeto, Iván: si usted quiere ganar, imprima un millón de camisetas de la selección que digan CEPEDA.
De otro modo, le deja el patriotismo y el simbolismo de la selección a la derecha. Ellos no se van a quitar la camiseta porque usted se queje aquí.
El único “pero” que le añade la noticia a la gestión económica de Petro en Colombia es que deja al país más endeudado, pero esto es mentira en moneda extranjera (que es la única que verdaderamente es deuda). La deuda pública en moneda propia no es endeudamiento, es dinero creado.
Como “proceso de jubilación de cabecillas” calificó el secretario de gobierno de Bogotá el proceso de paz de 2016, una contradicción más del gobierno de galán que lo apoyó en su momento. Sin embargo, su partido hoy es aliado del uribismo.