“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
qué locura la ansiedad, a veces me tira en la cama, otras me genera insomnio, a veces me quita el hambre, otras arraso con todo; a veces siento que me como el mundo y otras soy una hormiga, nunca sufrí tanto conmigo misma