"Decir que la gente descontenta son la fachoesfera no tiene ningún sentido. No puede ser que todos los que no estén de acuerdo contigo sean fachas. Y además hemos creado un problema enorme dando a la extrema derecha una identidad que no tenían"
The UK government ran one of the biggest experiments on AI advice ever done. Then weeks later, scientists checked with people to see if the advice actually worked. Six thousand four hundred and seventy four of them. Three popular chatbots. Health, careers, relationships.
The results should scare you.
The UK AI Security Institute, the British government body that vets frontier AI, gave 6,474 representative UK adults a 20 minute conversation with one of three chatbots. ChatGPT (GPT-4o), Meta's Llama 3.3, or Google's Gemini 3 Pro. Participants picked one personal topic. Their actual health. Their actual career. Their actual relationship. They talked it through with the AI. Then they went home.
Two to three weeks later, the researchers checked in.
79 percent of them had followed the AI's advice.
Read that again. Eight in ten people did what a chatbot told them to do about their health, their job, or the person they sleep next to. After one 20 minute conversation. With software they had never spoken to before.
It gets darker. The researchers split the advice into stakes. Low stakes was things like "drink more water." High stakes was things like quitting a job, ending a relationship, changing a medication. Advice following stayed above 60 percent even on the high stakes recommendations. People did not slow down for the decisions that could not be reversed. They followed the AI through the door.
It gets darker still. The researchers measured well-being before the chat, right after, and two to three weeks later. Both groups got a small mood boost from the chat itself. But weeks later, the people who got AI life advice were no better off than the people who had chatted about hobbies. The advice group did not gain anything sustained. No measurable improvement in mood. No measurable improvement in well-being. Talking to ChatGPT about your career did the same thing for your life as talking to it about pottery.
The AI changed their behaviour. It did not improve their lives.
Gemini 3 Pro was the most influential of the three. People followed its advice more often than ChatGPT or Llama. The paper does not say why.
This is what hundreds of millions of people are doing right now. They are asking a stranger that has no memory of them, no stake in their future, and no licence to advise on anything to make decisions about the most important parts of their life. Most of them are doing what it says. None of them are getting better.
this paper is a must read.
🎶 Concerto histórico da Orquestra Sinfónica de Galicia en Londres na actuación central da súa xira por Reino Unido
🗣️ Inés Rey: “A OSG é un referente internacional, ademais dunha excelente embaixadora da nosa cidade”
"El proceso cognitivo humano se debilita en la era digital.
Internet y los algoritmos priorizan información inmediata sobre reflexión, contexto y sabiduría, debilitando la introspección y el pensamiento profundo"
En 2018, Henry Kissinger planteó que la inteligencia artificial podía reordenar la relación humana con la verdad
En junio de 2018, Henry Kissinger publicó en The Atlantic un texto que, leído hoy, resulta menos futurista que premonitorio. Bajo un título deliberadamente provocador —“Cómo termina la Ilustración”— Kissinger no se propuso analizar la inteligencia artificial como innovación tecnológica, sino como un fenómeno civilizatorio capaz de alterar los fundamentos mismos del conocimiento humano.
Desde el comienzo, el planteo es radical: “La Ilustración definió la era moderna al confiar el descubrimiento y la comprensión de la verdad a la razón humana”. Ese pacto —razón, explicación, causalidad— estructuró la ciencia, la política y la moral modernas. La inteligencia artificial, sostiene Kissinger, introduce por primera vez un quiebre en ese acuerdo histórico, porque produce conocimiento sin reproducir el camino cognitivo humano que le daba sentido.
El núcleo de la inquietud no es que las máquinas piensen como personas, sino precisamente lo contrario. Kissinger advierte que los sistemas de IA “operan mediante procesos que no son transparentes ni necesariamente comprensibles para la mente humana”. El conocimiento deja de ser algo que se entiende para convertirse en algo que simplemente funciona. Y esa diferencia, aparentemente sutil, tiene consecuencias profundas.
En un pasaje central del texto, Kissinger señala que “la capacidad de la mente humana para establecer causalidad ha sido la base de su dominio intelectual”. La IA, en cambio, no necesita comprender causas: detecta correlaciones masivas, aprende de ellas y produce resultados efectivos sin ofrecer explicaciones inteligibles. El riesgo, escribe, es que “la verdad deje de ser algo que los humanos puedan verificar mediante el razonamiento”. No porque sea falsa, sino porque se vuelve opaca.
Kissinger subraya que “el juicio humano ha sido siempre el elemento decisivo en las grandes decisiones históricas”. Si ese juicio es reemplazado —o incluso solo condicionado— por sistemas que superan la comprensión humana, la noción misma de liderazgo entra en crisis. ¿Quién responde por una decisión correcta pero inexplicable? ¿Dónde se aloja la responsabilidad moral cuando el proceso decisorio es una “caja negra”?
A lo largo del texto, Kissinger sugiere que la inteligencia artificial no solo desafía instituciones, sino lo que podría llamarse el tejido de la realidad moderna: el conjunto de supuestos compartidos que permiten a una sociedad entender qué es conocer, decidir y gobernar. En una frase particularmente significativa, advierte que “la tecnología está avanzando más rápido que la capacidad humana para formular los principios que la gobiernen”. Ese desfasaje, históricamente, ha sido el preludio de crisis profundas del orden.
Lejos de un tono apocalíptico, Kissinger adopta una preocupación clásica: la pérdida de sentido precede al colapso del orden. La IA, escribe, puede llevarnos a un mundo en el que “los seres humanos ya no sean los principales explicadores de la experiencia”. No se trata del dominio de las máquinas, sino de algo más inquietante: la progresiva irrelevancia del entendimiento humano como árbitro último de la verdad.
El texto culmina con una advertencia que trasciende la tecnología. Kissinger plantea que la pregunta decisiva no es qué puede hacer la inteligencia artificial, sino “si la civilización humana puede preservar un concepto de significado en un mundo que ya no se explica a sí mismo”.
Leído en perspectiva, el artículo de 2018 anticipa debates que hoy atraviesan la democracia, la guerra, el periodismo y la ciencia. Kissinger no propone frenar la inteligencia artificial, pero insiste en algo más exigente: integrarla sin destruir los marcos humanos de comprensión que sostienen la responsabilidad, la legitimidad y el sentido histórico.
Las 10 ideas de Kissinger sobre IA
La humanidad no está preparada intelectual ni filosóficamente para la inteligencia artificial.
El desarrollo de la IA avanza más rápido que nuestra capacidad para comprender sus implicancias históricas, morales y cognitivas.
La IA inaugura una ruptura histórica comparable —o superior— a la imprenta.
Así como la imprenta dio origen a la Ilustración, la IA puede poner fin al marco mental que esa Ilustración creó.
La inteligencia artificial no automatiza medios: redefine fines.
A diferencia de las tecnologías previas, la IA no solo ejecuta objetivos humanos, sino que aprende, optimiza y define sus propios caminos.
El conocimiento deja de ser comprensible para los humanos.
Los sistemas de IA producen resultados correctos o eficaces sin poder explicarlos en términos humanos, erosionando la idea de comprensión racional.
El proceso cognitivo humano se debilita en la era digital.
Internet y los algoritmos priorizan información inmediata sobre reflexión, contexto y sabiduría, debilitando la introspección y el pensamiento profundo.
La verdad se vuelve relativa y personalizada.
Los algoritmos adaptan la información a preferencias individuales, disolviendo consensos comunes sobre lo verdadero o lo relevante.
La política pierde capacidad de reflexión estratégica.
La microsegmentación y la velocidad digital empujan a los líderes a reaccionar ante presiones fragmentadas, reduciendo la visión de largo plazo.
La IA puede cometer errores más rápido y con mayor impacto que los humanos.
Su capacidad de aprendizaje acelerado implica que también puede amplificar fallas, desviaciones o malas interpretaciones a gran escala.
La IA transforma los valores humanos sin proponérselo.
Al optimizar exclusivamente para “ganar” o “ser eficiente”, la IA altera actividades humanas (como el juego, el aprendizaje o la toma de decisiones) y cambia su sentido.
Estamos creando una tecnología dominante sin una filosofía que la guíe.
El desarrollo de la IA está impulsado por incentivos técnicos, comerciales y estratégicos, sin un marco ético o humanista equivalente al que sostuvo la modernidad.
La nota completa: https://t.co/eW1Ukkqq4W
Multiple studies in multiple places seem to be showing the same thing: reading is down for everyone, everywhere. We explain why https://t.co/6RREh3Iq5q
Dear @seanhannity,
I heard President Trump told you that protesters in Iran were killed in a stampede. That is not true.
I have personally spoken with the families of these unarmed protesters. No one were not killed in a stampede they were killed by the regime. Their voices deserve to be heard, and the facts deserve to be corrected.
You have always ben the voice of Iranians so please address this on your show and let your audience know the truth.
Thank you for your attention to this matter.
💔✌️
Courage aux Iraniennes, courage aux Iraniens,
vous êtes inouïs.
Que tous les médias se réveillent, c’est un soulèvement qui peut changer notre monde et notre génération.
Et il a besoin de nos regards.
@femmeazadi#AllEyesOnIran
Por la pluridad de enfoques. Por el derecho a elegir, tanto de los clínicos como de los pacientes
Non à l'amendement 159, oui à la pluralité des approches ! - ¡Firma la petición! https://t.co/eyan7hcrXv vía @change_es