A veces me pregunto hasta qué punto nuestra percepción de la realidad acaba deformando la propia realidad.
Estos días lo veía con el fenómeno de .
Miles y miles de personas comprando entradas.
Colas interminables.
Hoteles llenos.
Personas emocionadas.
Gente disfrutando y siendo feliz durante horas.
Y, aun así, aparece otro porcentaje de personas absolutamente enrocadas en el mismo discurso: “no canta bien”,
“no se le entiende”,
“no entiendo cómo puede gustar”.
Y ahí aparece una reflexión interesante.
¿Quién tiene razón?
¿Los millones de personas que conectan emocionalmente con su música?
¿O quienes necesitan argumentar constantemente por qué ese éxito “no debería existir”?
Quizás el problema es que muchas veces el ser humano vive obsesionado con tener razón, en lugar de intentar entender por qué algo conecta con tanta gente.
Porque cuando un artista llena dos estadios en Barcelona y diez en Madrid, quizá ya no estamos hablando únicamente de música.
Estamos hablando de impacto cultural, emocional y generacional.
Y eso no significa que te tenga que gustar.
Pero sí debería hacernos reflexionar sobre algo: la realidad no desaparece solo porque no encaje con nuestra percepción de ella.
Tal vez una parte importante de la madurez consiste en aceptar que algo puede no resonar contigo… y aun así ser extraordinariamente valioso para millones de personas.
Menos necesidad de imponer criterio.
Más curiosidad por entender el mundo que viven los demás.
Probablemente viviríamos más ligeros.
Si frente a la opinión de la Asociacion Española de Dermatologia, tú prefieres hacer caso a lo que diga un futbolista semi analfabeto que va a un plató con gafas de sol y con pinta de proxeneta de polígono, te mereces todo lo que te pase, José Ramón. El melanoma también.
A El Hormiguero han ido cardiólogos, anestesistas, psiquiatras, oncólogos, cirujanos y enfermeras... y a ninguno le han preguntado sobre fútbol.
Qué cosas.
Como cada año tras el WARM vuelve a quedar más que claro que Murcia necesita un recinto ferial a la altura de todo lo que puede llegar a ofrecer esta ciudad. Y es de locos que ni siquiera esté planteado que vaya a pasar.
La historia de Noelia es una tragedia y el sistema de tutela de menores en Cataluña es una porquería que falló con ella desde los 13 años. Pero tu tuit es propaganda barata que miente descaradamente para generar rabia:
• Violación múltiple en un centro tutelado: Mentira. La agresión sexual fue en 2022 siendo ya mayor de edad (21-22 años). El sistema la dejó sin techo ni red al cumplir 18 tras años de centros, eso sí es un escándalo. Pero no la violaron “dentro del centro mientras estaba tutelada como menor”. Esa frase la infláis porque suena más gore y vende mejor el relato de “el Estado la viola y luego la mata”.
• Primera eutanasia por depresión en España: Otra mentira gorda. Noelia tiene paraplejia irreversible completa, dolor neuropático crónico 24/7, incontinencia, dependencia total y 74% de discapacidad desde que se tiró de un 5º piso tras la agresión. Los médicos, la Comisión de Garantía (por unanimidad), el Supremo, el Constitucional y hasta el TEDH (que acaba de rechazar paralizarlo) dicen que cumple la ley por sufrimiento grave, crónico e imposibilitante (físico + psíquico). No es “por depresión sola”. Decirlo es manipular como niños.
• El sistema le da luz verde para morir en vez de cuidarla”: Falso y cínico. Noelia lleva más de año y medio pidiendo la eutanasia de forma clara, insistente y consciente. Ha dicho mil veces: “Quiero irme en paz y dejar de sufrir”. Su padre (con Abogados Cristianos) ha recurrido todo, han metido religiosas colándose en su habitación para que firmara papeles bajo presión (un notario lo anuló), y todos los tribunales han confirmado: tiene capacidad. El Estado no la obliga a morir; respeta su voluntad después de que ella lo pidiera contra viento y marea.
El fracaso colectivo es real: desprotección brutal desde niña, vulnerabilidad extrema, agresión, intento de suicidio y una vida que ella ya no quiere. Ahí hay que pedir cabezas.
Pero convertirlo en “el Estado la viola, la deja parapléjica y la euthanasa en 24h” es un relato sesgado que omite la paraplejia, la insistencia de ella y las sentencias judiciales.
Lo más preocupante de todo esto es que políticos de un partido estén difundiendo informaciones inexactas sobre un caso tan delicado.
No juegues con fake news emocionales que insultan la inteligencia de cualquiera que se informa.
🇺🇸🇮🇷 “¿Por qué no capturamos el barco? ¿Podríamos usarlo? Me dijeron que no, que era más divertido hundirlo”.
La banalidad del mal en estado puro. Trump se burla de las más de 140 víctimas del IRIS Dena y decenas de periodistas le ríen la gracia.
Eran jóvenes cadetes que apenas superaban los 20 años. Regresaban de una feria de exhibición en la India. El buque estaba desarmado. Y a pesar de todo fue hundido sin previo aviso por el torpedo de un submarino de guerra estadounidense. Es un crimen de guerra que solo puede ser contado como un chiste por un psicópata.
La gente que nació entre 1975 y 1999 pertenece a una generación verdaderamente irrepetible.
No por moda, no por ego… sino por historia vivida.
Nacimos justo entre dos mundos.
Antes de que el internet dominara todo, pero lo suficientemente a tiempo para adaptarnos cuando llegó.
Crecimos sin pantallas táctiles, pero aprendimos a usarlas.
Jugamos en la calle hasta que oscurecía… y luego vimos cómo el mundo se volvía digital.
La generación anterior nos enseñó el valor del esfuerzo, la disciplina, la constancia, el respeto y la palabra.
La siguiente nos mostró el trabajo inteligente, la rapidez, la innovación y la tecnología.
Y nosotros… aprendimos de ambas.
Vimos pasar la historia frente a nuestros ojos:
📻 la radio
📺 la televisión
🎮 Mario Bros
📼 cassettes y VHS
📀 DVD
📱 Nokia
🕹️ Nintendo y PlayStation
🏬 los videoclubs
📲 Netflix, Snapchat
🤖 y ahora la realidad virtual
Somos la generación que recuerda y razona.
Que respeta la tradición, pero no tiene miedo de cuestionarla.
Que piensa antes de creer y analiza antes de seguir.
Los de antes no preguntaban.
Los de después muchas veces no recuerdan de dónde viene todo.
Somos el puente entre la era industrial y la era del internet.
Entendemos ambos lados porque los vivimos, no porque nos los contaron.
Por eso esta generación debería estar moviendo el mundo.
Porque los de antes ya no ven lo que está pasando…
y los que vienen no siempre saben de dónde salió lo que hoy tienen.
Somos la generación que conecta el pasado con el futuro.
Y eso… no se aprende, se vive…
Solo hay 3 tipos de personas que les jode que los menores de 16 se les prohiba el acceso a RRSS:
- Ped0fil0s
- Influencers / cryptobros que les timan
- Expertos en bulos de ultraderecha porque pierden gente a la que lavar en cerebro en la etapa vital más influenciable
Si nos indigna que las empresas hagan negocio cada vez que hay una desgracia, imagínate lo que sentiríamos si en plena noche, con un tren volcado y la cara magullada, lo primero que te preguntaran los médicos al salir de las ambulancias es si tienes seguro. Eso es lo que ocurre en EEUU cuando hay una catástrofe. Si tienes la "suerte" de estar muy mal, estarán obligados a llevarte, pero eso no te exime de tener que pagar los costes del tratamiento.
El primer pensamiento que le vendría a la cabeza a los afectados de ayer nada más despertar en el hospital, si vivieran en EEUU, es "cuánto me va a costar todo esto". Y el precio es enorme:
Un día en la UCI son 10.000€.
10 días, 100.000€.
Si tienes la mala suerte de estar desempleado y sin seguro en ese momento, probablemente tendrás que hipotecarte de por vida.
Ese es el grave problema del liberalismo que muchos no quieren reconocer, y es que la desesperación de la gente es una de las cosas que más dinero dan, y las empresas lo saben muy bien. Extraño incentivo para una sociedad que quiere fomentar el bienestar de la gente.
Es por eso que, por muy bien que funcione la ley de la oferta y la demanda en la teoría, debemos sacar del mercado al menos todo aquello que sea de vital importancia para la gente, para que nadie tenga la tentación de hacer negocio con la desesperación: un día en la UCI, una operación de cadera, la educación de tus hijos, un techo bajo el que dormir.
Todo Adamuz volcado, gente ofreciendo casa en Atocha, voluntarios con mantas y comida, gente poniendo su coche para transportes, y llegan los empresarios y demuestran que son unos miserables. Las empresas de transporte han subido los precios de billetes de avión y coches de alquiler.
Siempre los mismo.
Viendo testimonios de supervivientes y que varios dijeran que lo primero en lo que han pensado es en que mañana es lunes y que a ver cómo llegaban a trabajar. Ay, la vida como nos tiene
Gracias por los mensajes . Yo estoy bien dentro de lo que cabe . Me voy del lugar con el corazón roto . Duro muy duro . Se activa la UME también .
Tenemos el mejor país en solidaridad.
No tengo más nada que decir , solo pido que no difundáis más imágenes . En la estación de Málaga hay familias rotas .
Buenas noches .
DEP . 💔
Llevamos desde las 21 intentando contactar con mi padre, se llama Andrés Gallardo Vaz, venía en el tren dirección Huelva. Os ruego que si lo veis o sabéis algo sobre el porfavor comunicárselo.
#Adamuz
Contra el maltrato
Antonia Dell'Atte: "Esto es un llamamiento de justicia social. He hecho una lucha contra las injusticias y para apoyar a las mujeres"
#LaRevuelta@AtteDell
LA PARTE DE LA MENINGITIS QUE NADIE TE CUENTA: CUANDO SOBREVIVES
Una niña de 5 años muere en Huelva por meningitis meningocócica.
Y aquí es donde mi trabajo como traumatóloga entra en escena de la forma más chunga posible.
Cuando en 1884 el patólogo italiano Ettore Marchiafava describió la púrpura fulminante asociada a meningococo, lo que vio fue esto: extremidades necrosadas. Dedos negros. Piel que se muere porque las bacterias provocan microtrombos en todos los vasos sanguíneos. Es como si tu circulación decidiera hacer huelga general, pero solo en manos y pies.
¿Sabes qué hacemos los traumatólogos cuando un niño sobrevive a una meningitis meningocócica?
Amputamos.
A veces dedos. A veces manos completas. A veces las dos piernas por debajo de la rodilla. Porque si no lo hacemos, la necrosis se extiende y el niño muere igualmente, pero peor.
Y esta es la parte que nadie te cuenta cuando hablas de meningitis: que ganar no siempre es ganar del todo.
Que hay niños que sobreviven y pasan el resto de su vida adaptándose a prótesis. Aprendiendo a escribir de nuevo. Lidiando con el dolor fantasma.
Explicando en el colegio por qué tienen “esas manos raras”.
No te escribo esto para asustarte. Te lo escribo porque existe una vacuna que evita todo esto. Una vacuna que cuesta menos que tres cafés en Starbucks y que está en el calendario vacunal.
Pero claro, “es que he leído que las vacunas…”, “es que mi hijo tiene un sistema inmune fuerte…”, “es que no creo en la sobremedicación…”.
Pues vale.
Yo tampoco creo en amputar niños. Pero aquí estamos.
Me emociono recordando estos casos. El sistema inmune de esa niña perdió. Y no hay vuelta atrás.
#LaTraumatologaGeek
🗣️Hoy, en un restaurante normal y corriente, tenía al lado una pareja joven. Los dos guapetes. Ella la verdad que guapísima. Sin niños, sin prisas, sin nada que aparentemente les impidiera mirarse a los ojos.
Yo, en cambio, intentaba mantener una conversación decente con mi mujer mientras mis peques convertían la mesa en un campo de batalla llena de migas y juguetes. Y aun así… lo lográbamos.
Pero ellos… cada uno en su móvil.
Él deslizando, ella en Instagram (se le veía perfectamente desde mi ángulo). Compartían un par de platos. Él con dos cervezas, ella con una copa de vino que apenas tocó.
Terminaron antes que nosotros.
Casi ni se hablaban. Algún comentario suelto, pocas risas y vuelta al brillo de la pantalla.
Me dio una pena enorme. De verdad. 😮💨
Al salir, ya en el coche, mi mujer me lo dijo sin que yo abriera la boca:
¿Los has visto? Qué triste… estar tan cerca y a la vez tan lejos.
🫣Y no es la primera vez. Cada vez que salimos lo veo. A veces son familias incluidos los niños adolescentes.
Por eso cuando salimos nosotros, aunque sea una vez al mes, intentamos que el móvil se quede en el bolsillo o en el bolso.
Porque un día que conseguimos escaparnos y salir, desconectar de las obligaciones… no quiero perdérmelo mirando una pantalla.
Quiero seguir robándole sonrisas a mi mujer, escuchar sus historias, reírme con sus tonterías y que ella haga lo mismo conmigo.
Porque dentro de unos años no voy a recordar qué miraba en el movil ese dia, pero sí voy a recordar cómo me miraba ella cuando le contaba cualquier tontería.
Y eso, para mí, vale infinitamente más.