En cada adversidad que enfrentamos, Dios utiliza el agua que nos azota exteriormente para que maduremos por dentro y podamos pararnos firmes en la roca y estar fuertes.
¡Dios permanece siempre fiel, Él siempre está!
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.
¡Entrega tu afán a Dios!
Con el afán no resolvemos nada, pero con Dios y su Palabra siiiii…
Descansa en sus promesa agradece a Dios que no te dejará y no te rindas.
El afán produce tensión muscular, resultando un sueño no reparador, agotamiento físico, cambios de humor…
¡Día del Señor, corremos a sus brazos que siempre están abiertos para recibirnos!
Dios le promete a su pueblo, continuar renovando cada día sus fuerzas.
El Señor cumple, piensa por cuántos valles de sombra de muerte, has pasado, pero confiado, sin temor y allí estuvo contigo.
Dios tiene un lugar secreto de Refugio, donde podemos orar, buscar su rostro y habitar en su
presencia, estamos protegidos y seguros.
Un lugar al cual corremos cuando no tenemos fuerzas, estamos oprimidos, y sentimos que no podemos más.
Necesitamos depender y confiar solo en Dios