Dejar de sostener vínculos que no son recíprocos. Dejar de expresarte donde no están dispuestos a escucharte. Dejar de priorizar a quien te pone en última fila. Y dejar de intentar que cambie quien no está dispuesto a responsabilizarse de sí mismo. Abandonar no tiene que ser un fracaso. Y muchas veces es la única forma de ganar una batalla que es innecesaria porque no es tuya
El cómo te vas de una relación también habla de quién eres. Si cuidas la despedida o no, si tienes en cuenta la vulnerabilidad del otro o la ignoras y si respetas lo vivido hasta el momento y a pesar de la distancia. Nunca dejamos de conocer a una persona y la ruptura es un buen contexto donde comprobar si se aleja alguien que merece la pena o todo lo contrario