No sé, algo romanticon, la leve luz lunar, hasta el roce y el susurro de los árboles con el viento del sur, la planicie y las miradas quietas en la tranquilidad de lo lejano, un poco de ese esencial amor.
Extraño el empedrado de las indecisiones
El café, amigo del alma y la bienvenida
La ausencia de la urgencia, suspendida transitoriamente
El abrazo desconocido
La calma de la ciudad, la neblina y su danza entre mil mentes