Es una regla no escrita de la vida que, después de cada periodo prolongado de dificultades e incertidumbre, llega un periodo en el que das saltos cuánticos en múltiples áreas de tu vida.
Cuando los sentimientos de la otra persona no son iguales se siente sumamente personal, pero la verdad, es que la otra persona no tiene la culpa de no sentir lo mismo por ti.
Hay personas que pueden conocer una parte de ti, pero no necesariamente merecen conocerlo todo. No todos tienen buenas intenciones, no todos saben cuidar lo que les confías y no todos estan destinados a quedarse.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.