Es una puñetera vergüenza que a un delincuente, golpista y prófugo de la justicia se le permita poder entrar en España sin que nadie lo detenga, pueda subir a un escenario entre vítores a lanzar sus consignas y retransmitirlo en directo por TVE para así humillar, todavía más, a nuestra patria y a los españoles.