EL VOTO CREXELL
El voto Lucila Crexell es lo más saliente de la votación anti-pueblo del miércoles. Me parece. La negociación del voto ataña la democracia y desnuda el verdadero carácter de blableros de la política de la derecha.
Eso que hicieron se llama corrupción. El voto Crexell está adosado al recuerdo de esta infausta ley anti-patria de los argentinos vía corrupción. Milei manejó los desvalores de la política y atacó esa democracia en la que no cree.
Pero en términos políticos, cuando todo vale, hizo bien. Ese voto, ese voto Crexell, le dio la victoria al establishment depredatorio, podrido, al que representa. ¿Qué puede importarle a Milei quién va a la Unesco? La Unesco, la Unesco, ¿qué es eso?
"¡Qué haga lo que quiera! Pero que vote lo que necesitamos". Crexell había estado contra el DNU. Hablaba pestes de Milei, pero París vale una mesa, un voto, una entrega. Es la fascinación del mal. Más que la banalidad todavía.
Pensemos en la mirada de la mujer de Crexell cuando el avión sobrevuele y por la ventanilla tenga la primera visión de la Torre Eiffel. Cualquier afín a los valores de este Gobierno y de su prensa corrupta y adicta lo entiende y lo justifica.
"Mirá si te la vas a perder. Perderte París por esos pobres que, además, de todas maneras, van a seguir siendo pobres. Mirá si me voy a sacrificar yo. Igual van a ser pobres".
El voto Crexell supera, además, en popularidad a Carlos Espínola y a un tal Kueider, peronistas, dicen. Bueno, Camau se cuelga otra medalla con su olímpica traición. No tiene el brillo de aquellas de los Juegos Olímpicos. No tiene París ni peronismo. No tiene nada que valga la pena.
Pero le va a pesar en el cogote más que aquel oro que tanto festejábamos por las mañanas. Pesó la votación con su desagradable espectáculo. Y las secuelas de la represión que todavía tiene en las calles a la mafia de Clarín con su TN mostrando "mire cómo quedó la ciudad, mire cómo la dejaron".
Bullrich quiso advertir desde temprano, a través de las cámaras, lo que le esperaba a cualquiera que fuera al Congreso. Por eso muchísima gente no fue. Y para eso formalizó un enfrentamiento del que sacan rédito con ese periodismo con aliento y baba del diablo al que un voto Crexell, o una regata contra el pueblo, les asegura el poder.
Me resulta maravillosa la capacidad de Xi Jinping de doblegar a Javier Milei. Ya es la tercera vez que lo hace desdecirse. Ahora lo hace viajar a China un 4 de julio para renovarle el swap. La debilidad económica del gobierno y su improvisación van a hacer que Milei homenajee y le de una ofrenda floral a la estatua de Mao Zedong.
Hoy, en el día de los trabajadores, quiero compartir el discurso de la Diputada Vanesa Siley, en la sesión de ayer, cuando se trató el capitulo de reforma laboral y trabajo no registrado de la autodenominada “Ley de Bases” y Reforma Fiscal.
Son nueve minutos imperdibles donde la diputada Siley, militante política y dirigente sindical, analiza los resultados (o sea… evidencia empírica) de las teorías políticas aplicadas durante 40 años de democracia y que, fracasadas una y otra vez, se vuelven a aplicar beneficiando solo a quienes evaden y se apropian de la rentabilidad laboral.
Su caracterización sobre que el verdadero problema es la economía no declarada, un acierto y su sentido del humor, al decir que Milei es el Zaffaroni del Derecho Penal Tributario, una ocurrente metáfora que seguramente no ofenderá al destacado académico penalista, quien también tiene un gran sentido del humor.
El directorio de YPF se quintuplicó el sueldo llegando a ¡70 millones de pesos por mes! Si, 70.000.000 por mes, 350 salarios mínimos por mes, 840 millones de pesos por año, ¡para cada uno de los muñecos que pusieron Caputo y Milei! ESCANDALO TOTAL............
Karina Milei se aumentó un 120% el presupuesto para gastos discrecionales.
Ojalá que parte de esa guita la invierta en un asesor de imagen.
No tienen vergüenza.
Mientras a Jorge Macri, Wolff y Kravetz se les escapan semanalmente presos de las comisarías hoy volvieron a desplegar a centenares de efectivos provocando ellos un caos en el centro porteño para tender una emboscada a miles de ciudadanos que se reunieron para reclamar comida.