Durante años, en Colombia, el periodismo deportivo ha caminado demasiado cerca del poder y demasiado lejos de la verdad. A muchos les enseñaron que informar era sonreír, asentir y no incomodar; que el micrófono servía más para cuidar relaciones que para hacer preguntas. Pero el periodismo no puede vivir de favores ni arrodillarse ante los afectos. Su lugar, aunque incomode, siempre tendrá que estar del lado de la verdad.
Increíble la cantidad de gente que mueve un evento de este calibre! Que chimba ver los locales llenos, el de los tintos vendiendo, los restaurantes moviéndose..... A costillas de muchas cosas pero siempre hay que abrirle las puertas a personalidades de este tipo.