El Teatro del Soho es el mayor acto de amor de un actor hacia una ciudad. Es un destello de arte y cultura que brilla en la oscuridad del turismo endiablado, ese que solo busca fotos y poner una chincheta más en un mapa.
El Teatro del Soho se ha convertido en una parada obligatoria para las compañías de teatro de todo el país (y del mundo), pero también hace algo que tiene un valor incalculable: planta la semilla de la actuación, el canto, el baile y la música en miles de jóvenes artistas que se forman en su escuela.
En un mundo que va a ser invadido por la IA, la robótica y el contenido rápido, masivo y desechable, el teatro es la última forma de resistencia de lo humano. Cada función de una misma obra es única e irrepetible. Cada gesto, por muchas veces que se ensaye, tiene registros distintos. No hay segundas tomas. No hay edición. No hay VFX. Lo que sucede en un escenario es efímero, y cada frase, cada emoción, está cargada de nuestra imperfección humana.
Antonio Banderas tiene derecho a decidir en qué diablos se gasta su dinero, aunque lo pierda o lo gane a espuertas. Lo que está claro es que, con su presencia en Málaga y con su apuesta por el teatro, ganamos todos los malagueños.
Cuando Antonio necesite ayuda, ahí estaremos todos los que podamos para mantener viva esa llama. Con dinero, producciones, tiempo y, como siempre, con nuestra presencia en las butacas.
¡Viva el teatro!
Theo Von discusses with Joe Rogan the difficulty of getting off antidepressants after long-term use.
“I want to get off of antidepressants completely, man.”
“I want to feel how I’m supposed to feel so I can have thoughts and actions that make me feel connected to the world.”
“That stuff makes you feel dead, man.”
“That’s one of my goals… I’m gonna start to take the power back of myself more.”
@TheoVon