No dejes la mirada puesta en las circunstancias, pues a veces las cosas que nos suceden son tan inexplicables, dolorosas o inciertas que se nos hace imposible mantener la cordura; pero es en Dios y sólo en Dios donde podemos alcanzar misericordia para el oportuno socorro.
La ansiedad intenta convencernos de que va a ocurrir lo peor; pero Jesús nos recuerda que no enfrentamos las pruebas solos. Nada puede separarnos de su amor.
“Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará.”
Deuteronomio 31:6
Para ti que me lees…
Que Dios guarde siempre tu camino, guíe tu corazón y que te permita alcanzar todo aquello que anhelas… que el bien y la misericordia te sigan todos los días de tu vida.
En el nombre de Jesús. Amén!