Parece que, en lugar de ser valores cuestionables, estas actitudes son cada vez más aceptadas, e incluso admiradas, como si fueran signos de éxito o fortaleza.
Me puse a pensar y llega a ser preocupante cómo se normaliza que la gente sea egoísta, arrogante y egocéntrica, sin la capacidad de empatizar con el sentimiento del otro o al menos respetarlo.
Aveces casi siempre somos tan incapaces de ver todo lo que tenemos y no nos detenemos un segundo para agradecer.
O somos “agradecidos” en internet pero no somos agradecidos en la vida real.