🔎 Análisis sobre una posible intervención militar terrestre contra los cárteles mexicanos
📅 El 8 de enero de 2026 marcó la primera ocasión en que Trump insinuó públicamente la posibilidad de una intervención militar terrestre contra los cárteles mexicanos. En ese momento parecía una amenaza retórica, pero vista en retrospectiva forma parte de una escalada gradual y coherente.
📈 Evolución del enfoque Trump (enero-junio 2026)
⚓ Enero 2026: Amenazas verbales combinadas con una intensificación de la interdicción marítima en el Caribe, el Pacífico Oriental y el Golfo de México. Según la administración Trump, estas acciones redujeron cerca del 97% el flujo de narcóticos por rutas marítimas.
🛡️ Marzo 2026: La proclamación Commitment to Countering Cartel Criminal Activity y el lanzamiento de Shield of the Americas (también denominado Americas Counter Cartel Coalition) representaron un salto cualitativo. El discurso pasó de la interdicción a la acción ofensiva, incluyendo cooperación militar, entrenamiento de fuerzas aliadas y la posibilidad de empleo directo de fuerza letal. Ecuador aceptó operaciones más agresivas, mientras que México y Colombia mantuvieron distancia o rechazaron participar plenamente.
🎯 Junio 2026: El mensaje comienza a evolucionar hacia una lógica secuencial: "hemos contenido el mar, ahora debemos enfrentar el problema en tierra". La presión sobre México ya no se limita al combate al tráfico marítimo, sino que incorpora una narrativa orientada a cuestionar la capacidad de los Estados para controlar territorios dominados por organizaciones criminales.
⚠️ Conclusión
La discusión estratégica en Washington ya no parece centrarse en si habrá una fase terrestre de la campaña contra los cárteles, sino en cuándo ocurrirá y bajo qué modalidad. La oposición de Sheinbaum puede elevar los costos políticos y diplomáticos, pero difícilmente alterará una lógica de seguridad nacional que, desde la perspectiva de Trump, avanza por etapas: mar, aire y finalmente tierra.
Para quienes romantizan a Sudáfrica.
Cyril Ramaphosa es, en muchos sentidos, el equivalente africano de AMLO. Ambos han gobernado apelando a divisiones sociales para movilizar apoyo político.
En Sudáfrica, la desigualdad en la propiedad de la tierra sigue siendo enorme y las políticas de empoderamiento económico han sido criticadas por beneficiar principalmente a una élite conectada al poder, mientras la inseguridad rural continúa siendo un problema.
En México, AMLO consolidó la narrativa de "pueblo" contra "élite", "fifís" contra "chairos", profundizando la polarización política durante todo su sexenio.
Dos países distintos. Una estrategia similar: explotar agravios e identidades - raza en Sudáfrica, clase y afiliación política en México - mientras los problemas estructurales siguen sin resolverse.
La historia rara vez premia a las sociedades que convierten la división en proyecto político.
Cuando el gobierno de Peña Nieto subió la gasolina a $17 pesos se suscitaron protestas violentas. Hoy, que llega a los $30 pesos, hay calma.
La razón es muy sencilla: MORENA desató dichas protestas financiando grupos de choque con dinero del narco, igual que Ayotzinapa.
Táctica de manual del Foro de Sao Paulo.
La administración del AICM, manejada por la Marina, otorgó contratos por 1200 millones a empresas vinculadas con tráfico de armas y personas. Se revelan conexiones con altos funcionarios y figuras polémicas, desatando un nuevo escándalo de corrupción e impunidad en la gestión pública.
#TodoPersonal con @bibianabelsasso y @J_Fdz_Menendez
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Más que fiebre mundialista, lo que se respira es la enfermedad de la “transformación”: bloqueos, violencia, extorsión, desapariciones, obras inconclusas y un gobierno empeñado en culpar a todos menos a sí mismo.
Recuerdan al Rancho Izaguirre?
El campo de adiestramiento y exterminio del CO donde encontraron cadáveres y el gobierno pronto y expedito cubrió todo con concreto?
Bueno, pues las madres buscadoras escarbaron un poco más y volvieron a encontrar cuerpos…