He llegado a ese punto de mi vida donde mi paz no es negociable. Si quieres estar, quédate. Si te quieres ir, vete. No ruego, no discuto y no pido explicaciones. Pero si decides marcharte, asegúrate de no volver nunca
Ayer, por primera vez, NO tomé la iniciativa de escribirle y desearle una feliz navidad a las personas que considero “especiales” en mi vida y me topé con la gran decepción de que “si no les escribo, no me escriben”
Wey deja que se vaya, que ande con quien quiera, que viva su vida, se va a dar cuenta que no hay nada que se compare a ti, no hay nada que te iguale, nadie lo va entender como tu lo hacías, que nadie se la va jugar como tú lo hacías, que vea que como tu no hay pinches nadie.