Imagínate tener 8 añitos y un día caluroso, unos conocidos tuyos y de tu familia te inviten a ir a refrescarte a la alberca.
Tu inocentemente vas sin saber lo que te espera. Lejos de ser el día de diversión que esperabas, te secuestran y piden por ti un rescate pero lo peor para ti no ha pasado, abusan sexualmente de ti y te matan de la peor manera posible, nadie sabe lo que pasó contigo hasta que tú pequeño cuerpecito es encontrado tirado en una bolsa de basura en una carretera.
Eso le pasó a Camila de 8 años, una niña de Taxco, Guerrero, México que gracias a la maldad humana ya nunca más pudo volver a casa.