Señor, limpia mi corazón de todo residuo que no viene de Ti. Quita la amargura que se acumuló, el resentimiento que se escondió y la frustración que no expresé. No quiero cargar emociones que contaminen mi presente. Purifica mi interior hasta que lo que salga de mí sea vida y no veneno.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.
Dios nuestro, gracias por este nuevo día, por la posibilidad de poder respirar, eso es ya una gran bendición. Gracias por darnos amor, por llenarnos con fuerza y llevarnos siempre por caminos de bien. Alabado seas por siempre.
Podría pedirte tantas cosas Dios, sin embargo hoy solo te pido que sanes mi corazón, que me des la fortaleza para no rendirme, tener sabiduría para saber sobrellevar los momentos difíciles y así disfrutar esta vida que tú escogiste para mí.