Gracias por llevarlo adentro, como todos nosotros. Gracias por el respeto, el cariño, las enseñanzas, los momentos vividos y por sobre todo, por vivir con amor. Ídolo, leyenda, figura histórica. Familia Russo, todo el pueblo xeneize está con ustedes.
estoy llorando, es el mejor jugador que vi en mí villera, horrible, pobre, mísera y nefasta vida. Yo sigo respirando solo para verlo jugar (no me vi ni un partido suyo en Arabia)