Solo puedo decir a casi un año de tantos cambios, gracias Dios, gracias Vida por permitirme entender de que puedo y estoy mejor sola, libre de tanta gente basura.
Dios alejo personas de mi vida, que siempre desee que estuvieran ahí, a veces duele aceptar por la confianza, el cariño, el respeto, etc., que uno le tiene a alguien con quien haz vivido bueno y malo.
Pero te das cuenta de que Dios permitió que vieras y escucharas conversaciones de quien tu defendias y creiste jamás dudar, como se expresan de tí, entiendes que naciste en una generación donde no hay AMIG@S.
Uno tiene tanto por el cuál agradecer, que verdaderamente hasta por lo más triste que nos haya pasado a lo largo de la vida nos deja un gran aprendizaje.