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POR ESTE HECHO OCURRIDO HACE DOS AÑOS Y OTROS CASOS, JAMAS ME DIGAN QUE UN BOLIVIANO "ES MI HERMANO"
En la vereda de un hospital boliviano, bajo la indiferencia cruel de quienes debían salvar vidas, un argentino agonizaba y murió.
Su pareja Argentina rogaba a gritos, entre lágrimas desesperadas: "¡Ayúdenlo, se está muriendo!". Llegaron hasta la puerta del hospital, pero nunca lo ingresaron. Todo, por ser argentino.
El hombre que grababa el llanto no extendió una mano. Nuestro compatriota exhaló su último aliento allí mismo, desatendido.
Fue el tercero en morir así en Bolivia, siempre con la misma excusa: "No los atendieron por ser argentinos".
Por esto, jamás me digan que los bolivianos son "mis hermanos". Los hermanos no dejan morir a otros hermanos en la vereda de un hospital, solo por su nacionalidad.