hay quien es tan chovinista que prefiere mediocridad (no lo digo por Presentación) antes que abrir la mente a nuevos horizontes. todavía dirá que el Cautivo de Santa Genoveva iba mejor antes que con Pasión de Linares
Lo de Juan Carlos Aragón
El problema lo tenéis los que en algún momento os creísteis que un rojo de mierda irredento podía ser referente moral de ninguna cosa
Para mí Juan Carlos es y siempre será un autor de carnaval genial capaz de pintar con palabras las cosas más bonitas pero soy mayorcito como para tragarme la propaganda comunista y ni le echaba cuenta cuando hablaba de política (nadie más pesetero que un anticapitalista, nadie más falso que el que escribe contra ETA -imaginate Abertzale - y luego se posiciona al lado del partido que la defiende y con quien gobierna, nadie más tramposo que el que pregona feminismo t defiende leyes que condenan sus miserias)
Ver ahora cómo se tiran del barco el Kichi o el paracaidista de Adelante Andalucía después de haberlo puesto de modelo y de haber tapado lo que todos sabían, da rubor
En cierto sentido, lo de Juan Carlos Aragón ha sido como lo de Zapatero. Todos los sabían, pero todos miraban para otro lado. Era un referente moral de izquierdas, claro. Han callado hasta que ha sido insostenible.
Los que más los ensalzaron serán quienes más los repudien.
El patero dice:
ofú sentrañitas @MCS_Asidonia, si no vais a aprobar su candidatura no había necesidad de modificar la normativa.
Nuevamente otro ridículo de Bertemati que recuerda al cabildo de @HyPJerez: te dejo celebrarlo pero después obtienes respuestas negativa. Lamentable.
Podría blindarse al derecho a la vida y el apoyo a la mujer en la promoción de la maternidad en este invierno demográfico. Pero no, el Gobierno prefiere blindarse, proponiendo un cambio constitucional en favor de la muerte, utilizando a las mujeres como coartada ideológica.
Ante la reciente aprobación por parte del Gobierno de una propuesta de reforma constitucional para incluir el aborto como derecho, la Archicofradía de la Misión manifiesta con claridad y sin ambigüedades su total rechazo a esta iniciativa.
Como cristianos y como hermandad, reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la defensa de la VIDA, desde su concepción hasta la muerte natural.
No se puede llamar derecho a aquello que pone fin a una vida humana inocente.
Creemos firmemente que una sociedad verdaderamente justa se construye protegiendo a los más débiles, y no eliminándolos.
Rezamos por nuestros gobernantes, para que actúen siempre en favor de la dignidad de toda vida humana, y pedimos a nuestros hermanos que sigan siendo testimonio valiente de la cultura de la vida.
La vida no se negocia. La vida se defiende. ✝️
#LaMisión2026
SE ACABA LA SEMANA DE LOS MUÑECOS DE MADERA
Esta semana hemos asistido a un prodigio intelectual digno de estudio: miles de personas descubriendo que las imágenes de Semana Santa son, atención, “muñecos de madera”. Un hallazgo comparable a afirmar que la Capilla Sixtina es “un techo pintado” o que Velázquez se dedicaba a “dar brochazos”.
El problema no es la ignorancia. La ignorancia, al menos, puede corregirse. El problema es la intención disfrazada de ocurrencia brillante. Porque reducir siglos de arte, tradición e identidad a su materia prima no es describir: es vaciar.
Pero es un mecanismo muy eficaz. Si algo no te gusta, no lo discutes, no lo estudias, no lo entiendes. Lo ridiculizas. Lo conviertes en caricatura. Y, una vez convertido en caricatura, ya no merece respeto. Ni defensa.
Mientras tanto, quienes repiten lo de “muñecos de madera” creen estar demostrando una superioridad intelectual que, en realidad, consiste en no haber comprendido absolutamente nada. Porque no están describiendo la realidad, están simplificándola hasta hacerla irreconocible.
Curiosamente, este ejercicio de reducción nunca se aplica a otros ámbitos. Nadie llama “estructura de hormigón” a un museo, ni “pantalla iluminada” a una obra digital contemporánea. Solo ocurre con aquello que conecta con tradición, con historia, con identidad.
Casualidad.
Al final, no es una cuestión acerca de religión. Es algo mucho más incómodo: hay símbolos que recuerdan que existía algo antes de este presente vacío. Y eso, para algunos, es insoportable.
Por eso no lo atacan. Lo llaman “muñeco”. Y esperan que, a base de repetirlo, termine siéndolo.
Y aquí es donde la broma deja de ser broma. Porque lo de los “muñecos de madera” no es solo una ocurrencia desafortunada: encaja perfectamente en la lógica de la Agenda 2030 y su ideología.
Una agenda que no se presenta como ideológica —porque eso sería demasiado evidente—, sino como técnica, inevitable, casi moral. Pero que, en la práctica, necesita algo muy concreto: individuos desligados de sus raíces, de sus símbolos y de cualquier estructura cultural que no sea rediseñable. Porque lo permanente no se puede gobernar fácilmente.
Las tradiciones, como la Semana Santa, son un problema en ese esquema. No dependen de algoritmos, no responden a tendencias globales, no se adaptan a narrativas cambiantes. Son, en esencia, resistencia cultural.
Así que no se atacan de frente. Sería demasiado burdo. Se aplica algo mucho más eficaz: la ridiculización progresiva. Hoy son “muñecos de madera”. Mañana, una molestia urbana. Pasado, algo prescindible.
Y, cuando ya nadie las defiende, se sustituyen. Por nuevos rituales, nuevos valores, nuevas causas perfectamente alineadas con un marco global homogéneo.
La ironía es exquisita: se acusa a la tradición de imponer, mientras se normaliza una ideología —la de la Agenda 2030— que redefine qué debe pensarse, qué debe celebrarse y qué debe desaparecer.
Pero tranquilo. No es imposición. Es progreso. Simplemente, un progreso que casualmente exige que olvides quién eres, de dónde vienes… y por qué algo significaba algo.
Y una vez lo olvidas, ya no hay nada que proteger. Ni siquiera “muñecos de madera”.
Yo lo siento mucho pero a mí me vais a tener que explicar detenidamente la fama de Rosario de Cádiz. Ya seriamente. Para mí, no superan a algunas de las que se está echando bilis por aquí esta Semana Santa.