El miedo más grande de un banderero, es perder su trapo. Es la deshonra más absoluta que uno puede sufrir. Aunque muchos no lo entiendan, hay un código de honor que uno entrega la vida por su bandera. Prefiere lo primero, a perderla. Si la perdes, no podes ir más a la cancha. Todo banderero que se precie de tal, vive así. Pase infinidad de momentos de miedo, sufrí, estuvimos al borde de...pero no. Hoy es el último guardado, puedo dormir tranquilo después de 30 años, volvieron todas a casa para dar el cierre con el ritual correspondiente.
El ir a la cancha a ver a tu club de fútbol debe ser de las mejores creaciones del ser humano.
Creanme que a lo que conlleva el dia de cancha no lo supera ninguna otra actividad en el planeta tierra.