Muy buen proyecto del diputado @Nicolas_Massot para modificar el régimen de adopción. Un tema sensible y complejo que necesita respuestas más ágiles, poniendo en el centro el derecho de los chicos a crecer en una familia. Una iniciativa necesaria que vale la pena acompañar
El radicalismo solo tiene sentido de existir si es un partido con vocación nacional. Un partido con principios, con ideas, con un modelo de desarrollo y con la convicción de construir un país más justo, moderno e igualitario.
Así nació la Unión Cívica Radical. Así se convirtió en protagonista de la historia argentina. Defendiendo la democracia cuando era más fácil callar, impulsando la educación pública como herramienta de igualdad, fortaleciendo la salud pública, promoviendo el desarrollo productivo, construyendo instituciones sólidas, defendiendo una política exterior basada en el interés nacional y el respeto entre las naciones, creyendo en la libertad como un derecho que solo es pleno cuando existen igualdad de oportunidades e instituciones que la garantizan, sosteniendo la solidaridad como valor y entendiendo que el crecimiento económico solo tiene sentido si mejora la vida de toda la sociedad.
Ese fue el radicalismo de Alem, de Yrigoyen, de Illia, de Alfonsín y de tantos hombres y mujeres que hicieron enormes aportes a la Argentina.
Cuando el radicalismo pierde ese horizonte, pierde también su esencia.
Y eso es lo que hoy estamos viendo. La decisión de la mayoría del bloque de senadores radicales de acompañar una ley de tierras que debilita la soberanía argentina no es un hecho aislado. Es la consecuencia de haber reemplazado un proyecto de país por la especulación política del momento.
Se termina acompañando aquello que históricamente combatimos. Se termina avalando un modelo pensado para unos pocos, donde el mercado reemplaza al Estado, la concentración económica desplaza al desarrollo nacional y los intereses coyunturales pesan más que las convicciones.
Un partido centenario no puede vivir únicamente de administrar cargos, negociar lugares en las listas o conservar espacios de poder. Cuando el radicalismo pierde su vocación nacional, deja de pensar cómo transformar la Argentina y pasa simplemente a discutir cómo sobrevivir electoralmente. Y en ese camino se aleja cada vez más de la posibilidad de construir un verdadero proyecto de país.
La Argentina necesita un radicalismo que vuelva a discutir educación, ciencia, producción, empleo, salud pública, federalismo, institucionalidad, política exterior, libertad, desarrollo y soberanía. Un radicalismo que vuelva a defender la movilidad social ascendente, el respeto por el otro, la cultura del diálogo y la solidaridad como pilares de una comunidad organizada.
Porque la libertad no consiste solamente en la ausencia de límites. Para el radicalismo, la libertad siempre significó la posibilidad real de que cada persona pudiera construir su propio destino, con educación, trabajo, derechos, instituciones fuertes e igualdad de oportunidades. Esa es la libertad que defendieron nuestras grandes figuras y la que debe seguir guiando nuestro proyecto político.
Porque un partido puede perder una elección y recuperarse. Lo que no puede perder es su identidad. El radicalismo nació para transformar la Argentina, no para adaptarse al poder de turno. El día que renuncia a sus principios, a su vocación nacional y a la construcción de un proyecto de país, deja de ser una alternativa para convertirse simplemente en un actor más de la coyuntura política.
Hay un relato que se está terminando. El de quienes llegaron diciendo que venían a terminar con los privilegios, a dar lecciones de moral y a combatir a una supuesta ‘casta’ que nunca terminaron de definir.
Dos años y medio después, el balance es otro: un modelo económico para pocos, salarios destruidos, caída del consumo y una calidad de vida que se deteriora para millones de argentinos. Mientras tanto, los casos de corrupción se acumulan y la soberbia con la que intentan taparlos recuerda etapas que el país ya vivió.
El caso de Manuel Adorni es apenas un símbolo de una lógica de poder que combina arrogancia, opacidad y negación.
Pero hay algo todavía más grave: cuando un gobierno empieza a hostigar periodistas, desacreditar medios, señalar voces críticas y naturalizar ataques contra quienes informan, ya no está discutiendo ideas; está debilitando un valor esencial de cualquier república: la libertad de prensa.
Y en el medio avanzan contra pilares que hicieron grande a la Argentina, como la educación pública, la ciencia y la movilidad social.
Lo bueno es que quedaron expuestos. Prometieron cambiar la política, pero terminaron repitiendo sus peores prácticas.
Acompañamos al Municipio de Tandil en la búsqueda de herramientas de financiamiento que permitan sostener actividades estratégicas para la ciudad.
Desde el Banco Provincia seguimos trabajando con cada distrito para fortalecer su capacidad de gestión. @MatiasCivale@miguelunghi@GobiernoTandil
Siempre calificamos al gobierno venezolano como una dictadura, a Nicolás Maduro como un dictador y al mismo tiempo acompañamos a la comunidad venezolana en Argentina en su reclamo.
Es comprensible la expectativa, la bronca y el dolor de quienes padecieron el exilio, la cárcel, la persecución o la pérdida de familiares y amigos. Ese sufrimiento es real y merece respeto, memoria y justicia.
Justamente por eso resulta preocupante que, en nombre de esa causa, se pretenda legitimar que una potencia extranjera actúe como juez, policía y verdugo del mundo. Ningún país tiene derecho a asumirse como poder hegemónico ni como gendarme global. El uso unilateral de la fuerza, al margen del derecho internacional y de la comunidad de naciones, no construye democracia ni garantiza paz: sólo reproduce arbitrariedad y violencia.
La democracia no se exporta con misiles.
Se construye con elecciones libres, partidos políticos reales, prensa independiente y un Poder Judicial autónomo. Todo lo demás es imposición, no liberación.
Este es el punto central: si se acepta que una potencia pueda decidir qué gobiernos son legítimos y cuáles no, entonces ninguna nación está a salvo. Hoy es Venezuela; mañana puede ser cualquiera. Si se naturaliza que Trump actúe sin consecuencias en América Latina, mañana Xi Jinping podrá hacer lo mismo con Taiwán, o Putin con Ucrania —o con cualquier punto de Europa— invocando sus propios intereses, sus propias “razones” y sus propias excusas.
Cuando el derecho internacional, la soberanía y el principio de no intervención se aplican de manera selectiva, dejan de ser normas y se convierten en instrumentos del poder. Y cuando el poder reemplaza al derecho, el conflicto deja de ser la excepción y pasa a ser la regla.
La historia es clara: durante décadas, en nombre de la lucha contra el comunismo o contra el imperialismo, se justificaron golpes de Estado, regímenes autoritarios, guerras encubiertas y violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Siempre con el mismo resultado: pueblos sometidos, sociedades fracturadas y generaciones marcadas por la violencia.
Cuando la política internacional se rige por la fuerza y no por reglas, la democracia, la vida, la paz y la libertad nunca ganan. Nunca.
Por eso hoy más que nunca vale recordar las palabras de Hipólito Yrigoyen, que no son una consigna ingenua sino una advertencia profunda:
“Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos.”
Porque cuando dejamos de respetar esa frontera ética, todo se vuelve justificable —y entonces ya nada lo es.
Es una locura, propia de quien recurre a soluciones facilistas pensando en lo electoral en lugar de como construir una mejor sociedad. Creer que armando a todos vamos a estar más seguros es una equivocación propia de quien jamás analizó el problema. Más armas es igual a más muertos por peleas, accidentes y suicidios. EE.UU. lo muestra hace décadas. La seguridad no se construye con ciudadanos armados.
Incomprensible normalizar que la gente camine armada entre gente armada. Eso no es vivir mejor, es vivir peor.
Y el enorme error conceptual es pensar que la libre portación es libertad. Es más riesgo, más miedo y más muertos.
El 7-9 en la provincia de Buenos Aires, hay una alternativa que te elige. Que quiere salir del estancamiento pensando en todos. Lejos de los fracasos pasados y del presente tan insensiblemente violento.
Construyamos algo distinto.
En uno de los hechos más graves desde que el Congreso volvió a funcionar en 1983, un diputado opositor fue golpeado por asesores oficialistas. Ahora entendemos por qué no querían periodistas cerca. Mi solidaridad con @ManesF y, más que nunca, reitero la necesidad de defender nuestra democracia de los ataques del presidente Milei.
El diputado @ManesF fue amenazado en el pasillo del congreso nacional a la vista de todos por el asesor presidencial que maneja los principales organismos del poder en la Argentina. Y todo por defender sus ideas, sus valores y la Constitución Nacional. Esto es un atropello institucional que de ninguna manera se tiene que tolerar. La república se respeta y se defiende. Más que nunca hay que construir una defensa democrática frente a esta locura que estamos viviendo. Fuerza facundo y con coraje que la sociedad necesita esta alternativa.
Mientras @JMilei justifica su fascismo, te mete aumentos de la luz, el gas, el agua, las prepagas, los alquileres, la carne, internet y combustibles. Eso si. Te bajo el
Impuesto para 6 o 7 autos de lujo.
A 9 días de la elección interna, la Junta Electoral, que responde al oficialismo partidario, no realiza el escrutinio definitivo. Queremos que cuenten los Votos! #PedimosTransparencia#CuentenlosVotos.”*
Que basura legislativa ! Miente - hacen operaciones mediáticas .
Para luego dar notas en los voceros de @lanacionmas
Y mandan patotas y mensajes de amenazas a las agrupaciones estudiantiles
Hoy volvimos a las calles para defender una de las banderas más importantes, algo que nos hace únicos en el mundo: la educación pública, gratuita y de calidad.
Frente a un gobierno que con mentiras busca desprestigiar a las Universidades Nacionales para recortar el presupuesto, los argentinos le decimos sí a la Ley de Financiamiento Universitario
Extraordinario laburo y muchísimas felicitaciones @daniferreyra83@jorgeastoneok y todo el hermoso equipo morado de la Universidad nacional de Quilmes.
Enorme victoria reformista en el conurbano. Después de 30 años volvimos a ganar!! ❤️❤️❤️❤️👏❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Restringen la venta de GNC en Córdoba y rosario. Antes había pasado lo mismo en mar del plata y La Plata.
La política energética ausente y marcada por la improvisación.