Ya llevaba varios días en que ya no tenía ganas de morirme, pero, hoy es viernes, estoy posturno, no he dormido nada en las últimas 48 horas, sigo en el hospital y quién sabe a qué hora me voy a ir, y mis ganas vuelven
Estoy viviendo lo que probablemente sean los peores días de mi vida y lo peor de todo; es que cada día es peor que el anterior. Y lo más triste es que así se mantendrá: nunca mejorará nada de esto