La aparición más importante de los últimos tiempos en el fútbol argentino. A los 21 años siendo arquero no se puede tener semejante madurez, personalidad y oportunismo. Reflejos y penales. Y teniendo por detrás al arquero más determinante de la historia del club. Fuera de serie.
Ataja el último penal, con el buzo verde y levantando el dedo como hizo Trapito al tapar el penal de Gigliotti en 2014. Y todo esto, con el mismísimo Barovero mirándolo desde un costado.
Cine absoluto.