Que increíble el suceso de querer dormir todos los días con alguien haga frío o calor.
De repente tener 60cm de colchón y jugar al tetris con el cuerpo de otro se convierte en lo que más deseo todo el tiempo. Y es aún más cómodo que dormir sola en una cama de dos plazas.
Me gusta mucho ese momento de cuando pasas muchos días con la persona que queres y aprovechas el momento de la espera solitaria mientras el otro se baña para ver qué pasó en el mundo. Cómo aceptando que el amor te aparta del tiempo donde el resto vive y hace cosas.