No caigas en su juego. Responde con paz, con propósito, con amor. Nunca con rencor, porque cuando sabes quién eres en Dios no necesitas probar nada a nadie.
Nunca vas a escuchar a una persona exitosa, plenamente feliz, dedicando tiempo hablando mal de ti. La gente que hace cosas grandes, que tiene metas y anhelos, que tiene sueños propios, no pierde el tiempo destruyendo a los otros.
Pero, si verás a las personas vacías, infelices y frustradas por su falta de éxito, tratando de apagar tu brillo y tu luz. ¿Sabes por qué? Tu brillo les recuerda -nuevamente- que todavía no lo han alcanzado.
Renovar tu mentalidad, alimentándote de la Palabra y con la llenura del Espíritu Santo, serán la clave para adoptar la mentalidad del Reino de Dios. Se trata de una transformación radical, como cambiar todo el software de tu alma para operar en lo sobrenatural.
También, utiliza la técnica del "reencuadre" enfoca desde otro punto de vista y transforma los problemas en desafíos, y las fallas en aprendizajes. Y, sobre todo, abandona ser cruel contigo mismo, sé más paciente contigo mismo.