Voy a decir algo que incomoda.
Y no me importa.🤷
La escuela argentina no se cayó sola.
La tiraron abajo con premeditación y alevosía.
Durante veinte años aplicaron un modelo educativo que fue, en los hechos, una demolición cultural sistemática.
Y lo hicieron con una coartada perfecta: los derechos del niño.
Nadie se iba a oponer a eso. Genial. Aplausos.👍
Pero detrás de esa bandera vinieron tres operaciones que destruyeron generaciones enteras:
- Le sacaron la autoridad a los docentes.
El maestro pasó de ser una figura de respeto a ser un empleado maniatado.
No puede exigir, no puede reprobar sin justificarse ante diez formularios, no puede corregir sin que le digan que "violenta".
Lo castraron pedagógicamente y después se preguntan por qué los chicos no aprenden nada.
- Le sacaron la autoridad a los padres.
La escuela se convirtió en el brazo del Estado para hablarle a tus hijos por encima tuyo.
Sin pedirte permiso. Sin escucharte.
Agenda de género, ideología, educación sexual desde la infancia.
El hijo ya no es tuyo.
Es del sistema.😳
Nivelaron para abajo y lo llamaron inclusión.
Sacaron la exigencia.
Sacaron el esfuerzo.
Sacaron la nota que duele y te obliga a crecer.
Todo era trauma, todo era violencia, todo era exclusión.
El resultado está a la vista: chicos que terminan el secundario sin poder escribir una carta ni resolver una cuenta simple.🤌
Y mientras hacían todo eso, ¿saben qué desapareció silenciosamente del aula?🤔
- Los modales.
- El protocolo social.
- El castellano correcto.
- La música.
-El arte.
-La estética.
-La formación del carácter.
Todo aquello que hacía que un pibe de barrio saliera de la escuela sabiendo pararse ante el mundo con dignidad.
Eso era la verdadera movilidad social.
Eso era igualdad de verdad.👍
Lo borraron.
Y lo reemplazaron con adoctrinamiento que no le sirve para conseguir trabajo, criar una familia ni entender la realidad.
Esto no es una crítica a los docentes.
Al contrario.👍
Los docentes son las primeras víctimas de este esquema siniestro.
Los que tienen vocación se rompen el alma tratando de enseñar dentro de un sistema diseñado para que no puedan.
La crítica es al modelo.
A la ideología que lo construyó.
A los que lo diseñaron sabiendo exactamente adónde llevaba.
Una generación sin autoridad que la contenga.
Sin belleza que la eleve.
Sin exigencia que la forje.
Eso no es un error.
Eso es una política. 😳🇦🇷
Y los resultados los estamos pagando todos.
👇 ¿O me equivoco?
No hacer nada es una pésima estrategia.
Porque mientras vos “esperás”, la vida sigue avanzando igual. Te vas poniendo más grande, con menos energía, más miedoso, más cómodo y más encerrado. Y cuanto más tiempo pasás quieto, más difícil se vuelve volver a moverte.
Incluso si hoy no tenés del todo claro qué hacer, perseguir absolutamente nada es peligrosísimo. Porque la esperanza no aparece de la nada. La esperanza aparece cuando sentís que estás yendo hacia algún lado. Aunque sea despacio. Aunque sea imperfecto. Aunque todavía no tengas todo resuelto.
Mucha ansiedad moderna viene justamente de eso: de no tener dirección. De no estar construyendo nada. De levantarte todos los días sin una misión clara, sin un proyecto, sin un desafío que te obligue a crecer.
Y ojo, no elegir también es una elección. Quedarte quieto también tiene consecuencias.
Por eso muchas veces el objetivo no es encontrar “el plan perfecto”. El objetivo es empezar a moverte. Porque el movimiento genera claridad. La acción genera energía. Y el progreso (aunque sea mínimo!!!) genera ESPERANZA.
Pero quieto no pasa nada.
O peor: pasa el tiempo… y lo único que te separa de la muerte son los proyectos. Dejá de rascarte las bolas. 🫶💀
Todos los docentes que iban a un curso eran molestados, maltratados y no podía dar clases. La rectora se canso y fue a ponerle los puntos y se hacían los malos los tipos, tiene pelos en las bolas, es hora que maduren, inútiles!
Se perdió el respeto.
APOYO TOTAL A ELLA
Borges dio en el clavo cuando dijo: “La amistad no necesita frecuencia. El amor sí”. Podés no ver a alguien durante mucho tiempo y, cuando te reencontrás, es como si nada hubiera cambiado. Ahí está la magia.