No necesitas tocar fondo para buscar a Dios… pero casi siempre es ahí donde por fin dejamos de huir. Y cuando dejas de huir, descubres que Él nunca se movió.
No te desgastes con tus errores del pasado: Dios puede convertirlos en testimonio.
Ocúpate de los de mañana… porque hoy decides si vuelves a caer o empiezas a cambiar.
Hay gente que quiere que Dios le arregle la vida…
pero no quiere soltar lo que la está rompiendo.
Dios no solo cambia circunstancias.
Cambia corazones.
Y muchas veces el milagro empieza
cuando finalmente soltamos.