Otro ejemplo de "despido de la croqueta", "despido Hacendado", "despido a ver si cuela", o como lo queráis llamar. Vamos a sacar la bola de cristal del taller para adivinar lo que ha pasado y lo que va a pasar. Hilo👇
97% price reduction? 16% deflation year over year on durable consumer goods? We should put the people who make plasma TVs in charge of the government. That means we need to elect the *opens book* wait a second *flips pages* oh no *sweating profusely* oh no no no not like that
Well, that’s a wrap, folks. Wrote thousands of words explicating my Postcolonial Pedostate Theory and the DOJ drops a pic of Epstein speaking to a child victim in front of a chalkboard map of Greater Israel. Can’t put a finer point on it than that…
I’m closing up shop.
no poder tener una casa en propiedad en mi miserable existencia es algo que puedo llegar a tolerar… pero que me quiten esto? por encima de mi cadaver.
sr. pedro satanchez blanda su espada y pelee, le reto a un duelo a muerte
Nuevo caso de hoax científico al estilo Affaire Sokal: un profesor español de matemáticas, Pascual D. Diago (de la Universidad de Valencia), cansado del spam constante de revistas depredadoras que recibía, decidió probar hasta dónde era capaz de llegar una de ellas con un experimento. Los resultados son o muy graciosos o muy tristes, según cómo lo miremos
En octubre de 2025 recibió una invitación del Clinical Journal of Obstetrics and Gynecology (una revista conocida por ser depredadora, que cobra miles de dólares por publicar sin apenas revisión) y respondió enviando un artículo completamente absurdo generado por ChatGPT, un texto ridículo que mezclaba obstetricia con matemáticas, hablando de “ecuaciones de dilatación cervical”, de “teoremas de función ovárica”, de que la secuencia de Fibonacci provoca antojos de números primos en embarazadas matemáticas, y tonterías por el estilo.
Lo mandó bajo pseudónimo, con referencias falsas, nombres de autor en plan cachondeo y gráficos sin sentido. La revista lo aceptó sin problemas, lo pasó por su “equipo de revisión profesional”, le pidió citas irrelevantes, lo calificó de “interesante” y “bien escrito” y lo aceptó en minutos. Y lo publicó con DOI real… aunque Diago nunca pagó los 2.949 dólares que le cobraban por publicación.
El artículo sigue online, indexado en bases como OpenAlex, y la revista sigue mandándole recordatorios de pago. Es un ejemplo perfecto de cómo funcionan estas revistas: cero rigor científico... sólo buscan dinero.