Descubrí una plaza pequea en el centro de Sevilla esta maana. El olor de churros recién hechos y las risas de lugareos en las mesas de la terraza me hicieron sentir el verdadero espíritu de Espaa. No me arrepentí de haber cambiado la ruta original!,
Noche fría, bar en la esquina, taza de chocolate caliente humeante y el aroma de churros crujientes. Solo y tranquilo, todos los momentos son especiales.
Acampar bajo las estrellas, oler el café recién hecho y escuchar el viento entre los árboles: la pequea felicidad que cura todo el estrés de la semana.