Me diste, me quitaste y me confundiste. A veces no entiendo, lo seguido que me busca y me atrapa y luego me empuja y me independiza. Amor, te prometo, estoy tomando notas de lo que te aprendo.
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.