El programa de la derecha es despedir, desahuciar y deportar.
Encaja con la actual política donde el principal proyecto no es una vida mejor para todos, sino una vida peor para otros.
El jurado del Premio José Luis Sampedro 2026 ha concedido por unanimidad el galardón a Juan José Millás. Recibirá el premio en el marco del Festival Getafe Negro, que este año se celebrará del 14 al 25 de octubre. @getafenegro@JuanJoseMillas https://t.co/vhe3iT9Ait
"García Lorca lo dijo mejor que nadie: 'No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro", escribe Elvira Lindo https://t.co/QcOBdNc3z1
El debate sobre la “prioridad nacional” lleva muchas décadas dando vueltas por Europa. Le Pen padre lo llamaba “preferencia nacional” desde los 60 y su hija Marine le cambió el nombre para reformular el concepto, de la misma manera que el partido pasó de llamarse Frente Nacional a Agrupación Nacional.
Es una definición escurridiza, calculadamente ambigua. Nunca queda del todo claro quiénes quedan dentro y quiénes quedan fuera. ¿Se excluye solo a los extranjeros sin papeles ni arraigo? ¿A todos los que no tienen papeles? ¿También a los extranjeros con papeles? ¿Y a los ciudadanos de la Unión Europea que no tengan la nacionalidad? ¿Y a los que pagan impuestos aunque no tengan pasaporte? ¿Da igual su origen? ¿Y qué pasa con los cónyuges extranjeros de ciudadanos españoles? ¿Y a los hijos nacidos en España de parejas inmigrantes?
En los discursos de Vox se mezclan a menudo todas estas ideas, dependiendo del orador y del público. A veces se da a entender que los inmigrantes llegados de Latinoamérica son bienvenidos por sus lazos históricos; otras veces se juega con la idea de marginar o deportar incluso a las "segundas generaciones", como ha defendido en varias ocasiones Rocío de Meer. ¿Acaso se refiere solo a los musulmanes? ¿A los africanos? ¿A todos los que no tengan orígenes europeos como ella misma o como Herman Tertsch?
Son preguntas importantes. Los matices afectan a millones de personas y a sus familias. Alrededor del 15 por ciento de la población que vive en España ya es extranjera, cifra que sube por encima del 20 por ciento si incluimos a los nacidos fuera de España que tienen pasaporte español. Se estima que el 30 por ciento de los menores de tres años tienen al menos un progenitor nacido en el extranjero. Y que en una de cada tres bodas que se celebran en el país, al menos uno de los cónyuges ha nacido fuera de España.
No deberíamos tolerar la ambigüedad de los partidos políticos que evitan concretar los detalles. ¿A quiénes pretenden dejar fuera? ¿Con qué instrumentos legales o normativos van a hacerlo? Solo cuando lo aclaren seremos capaces de presentar la factura económica, social y moral.